Mater, vita e dottore...

Caminando por un corredor lleno de azulejos... sentía aquel frío punzante... la pobreza y suciedad de baldozas blancas divagaba entre el olor fetido de la muerte. Los pies hacia el suelo pegajoso, cubiertos de un no sé que, seguía un pie al otro, mezclandose con el verde que a veces venía y se asomaba... sin pensar. Yo caminaba en medio de aquel tropel... igual, sin pensar.

Era más fuerte que yo, me atraía sin querer y mis ojos viraban para mirar de subito a esos cuartos abiertos, sin respeto y libres de puertas donde una mujer era parte del tedio, donde la mujer no era ella sino una maquina adolorida, llena de lágrimas y gritos. Un cuarto no... dos, tres, cuatro o quinientos... y la misma película con diagrámas distintos, unos más de verde, otros menos... algun arma blanca amenazaba el fruto de la vida, el altar de mis sombras... cortando, tejiendo y luego olvidando cual corcho de vino tinto ya bebido. Allá los días son como las noches y no hay descanso para la tortura. Cada arcada era sentimiento y ayuda, era advertencia.

Fachadas repugnantes veia más y más al caminar, era eterno... no existía percepción alguna del tiempo. Al girar en la esquina una última mujer entregada al fondo del pasillo reflejaba en la aurora de brillante marfíl: mi salida. El frío comenzó a desaparecer pero marcados en mi ser quedaron los ejecutores de la supuesta salvación... algo fatuo porque la condena habia comenzado hacía treinta y seis semanas ya, allí en esas cárceles, desesperadas esperaban por su salvación bañadas de carmín. No sentimos lastima por ellas, sus reflejos en los azulejos quedan grabados y ya, como los recuerdos. Yo me colé entre los jueces de blanco, donde solo mis magníficas arcadas y mis labios azules de miedo y terror me delataban... ¡máquinas! ¡eran máquinas y nada más! y así no puedo amarlas... siquiera quiero recordarlas, ni verlas... en mis sueños. Aún me siento atrapado dentro de aquella placenta caliente, reviviendo el trauma nuevamente... y ahora huyendo de los pasillos de esa maternidad...

No hay comentarios:

Popular Posts

Blog Archive