El despertar de Salvatore

Al Payasito Mandarín:

Esta mañana me levanté con aires surrealistas de echarme la vida por la ventana, tirarla fuertemente para corroborar mi alcance y luego verla caer sumergida en pánico, volar entre los pisos del edificio hasta que un héroe de los “DC comics” le salvara milagrosamente a 10 metros de suelo. Así es mi nombre... así soy yo... Salvatore Milagrus. Nací en mi cama y ahora me encuentro contándome las primeras canas y pelos gruesos que crecen de mi pecho semitransparente al destaparse el sol… uno, dos, tres. Quise mascar chicle duro pensando que tal vez podría ser un mastique que tapase los huecos de mi imaginación: chsk! chsk! chsk! se me hace un vicio de minutos y horas: chsk!!! chsk!!! chsk!!!. Con chicle, el mastique y la imaginación tomo la guitarra y escribo una canción: Tororón! Salvatore llenito de imaginación torón! tororón!.

- Lo mató, lo mató! – Grita Salvador
- Tororón Salvatore busca el zumo de limón – canta sin parar

Como si me apretasen los pies y me ataran de un alto poste en el bosque… llegué a mi cocina por el zumo de limón. Mascando chicle y cantándome mi canción: glup! glup! glup! por la garganta pasa el zumo de limón. Así es, saltando en la cocina cual elefantes ganchudos pensando en mi amigo el Payasito Mandarín.

- Payasito Mandarín es Salvatore de la imaginación, cantando a todo eco su canción: Tororón! Salvatore torón! tororón!.

Me acostaré esta noche soñando lo vanguardista mientras mis pensamientos se cuelan en un papel manchado de puntos negros que se unen! se unen! sin compasión. Me camino por las paredes de mí baño cual manguito en sartén… cepillándome los dientecitos: Tororón! Salvatore se los limpia con imaginación torón! tororón!. Tomo el vasito y el agua con estilo “cool” cual ballenato nadando en el “Sea World”. Un día vagué por los ranchos de mi cuadra y sus guitarras “rock ‘n roll” me robaron la canción pero no la imaginación, es mía solo mía… ni del Payasito Mandarín solita de Salvatore Milagrus. Tirando la pasta y el cepillo volví al zumo de limón tarareando: Tororón! Salvatore con el zumo de limón torón! tororón!.

- Oh Dios! Oh Dios! soy un simple llorón – Grita Salvatore con dolor
- Y quien dijo despertar? – Preguntó Dios desde el cielo
- A dormir? sin el Payasito Mandarín? – dijo Salvatore
- A dormir – Respondió Dios volviendo a las nubes

Corriendo y de un tirón el milagro de la salvación llegó Salvatore hasta los mundos del sueño y la imaginación… con un coro personal, un paraguas y un chan! chan! Salvatore duerme y mastica chicle torón! tororón!.

Caracas, 2000

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tororon tontolon jeje me cae medio mal salvatore

oMar-Mota dijo...

Te salvaste de milagro Salvatore de que el payasito Mandarín no creara un nuevo espectáculo contigo: el cañon contra el hombre bala... No fuiste tan surrealista a fin de cuentas porque te cepillaste los dientes tororón!

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