Mirada al Manifiesto de un humilde ciudadano: Simón Bolívar

El presente, es un corto ensayo e interpretación del Manifiesto de Cartagena, documento político escrito por Simón Bolívar el 15 de diciembre de 1812 en la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia). Este trabajo fue entregado en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, específicamente dentro del Seminario de Historia de Venezuela dictado por María Fernanda Palacios. Año 2003.



Introducción

El Manifiesto de Cartagena es un documento político escrito por Simón Bolívar el 15 de diciembre de 1812 en la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia). Fundada por el capitán madrileño Pedro de Heredia en 1533, la ciudad colombiana fue la primera provincia del Reino de Nuevo Granada en proclamar su total separación del régimen español. En tal sentido, se llamó "Estado libre y absolutamente independiente", en el acta del 11 de noviembre de 1811.

Por tal motivo, se convirtió en el primer lugar a donde primero se dirigieron los patriotas luego de la pérdida de la Primer República a mediados de 1812. Entre éstos figuraba Simón Bolívar, quien salió de Venezuela por el puerto de La Guaira el 27 de agosto de ese año, rumbo a Curazao, donde permaneció hasta finales de octubre, cuando partió hacia Cartagena. En dicha ciudad se reunió Bolívar con otros expatriados. Ofreció sus servicios al gobierno de la Nueva Granada en carta fechada el día 27 de noviembre de 1812 que suscribe junto al letrado Vicente Tejera, ex ministro de la Alta Corte de Justicia de Caracas. Semanas después de enviada esta carta, el 15 de diciembre, Bolívar elabora su Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño, documento más conocido como Manifiesto de Cartagena.

En lo que es considerado como su primer gran documento político, Bolívar analiza los errores en los que incurrieron los hombres de la Primera República de Venezuela, tales como la adopción del sistema federal; la debilidad del gobierno; la impunidad de los delitos; la mala administración de las rentas públicas; la falta de conciencia ciudadana para el fiel cumplimiento de los deberes constitucionales y el ejercicio de los derechos; a la ambición de unos pocos y al espíritu de partido que todo lo desorganizó; a lo que además se sumó el terremoto del 26 de marzo de 1812, la influencia de eclesiásticos contrarios a la independencia y la imposibilidad de establecer fuerzas armadas permanentes y bien organizadas bajo un mando único, puntos que se estudiarán a continuación.

Bolívar concluye su manifiesto con las siguientes palabras: "... Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvación de vosotros: no burléis su confianza: no seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos." La primera edición del Manifiesto de Cartagena (bajo el título original ya mencionado de "Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño") se realizó en la imprenta de Diego Espinoza en aquella misma ciudad, en 1813, probablemente muy a comienzos de ese mismo año.



Mirada al manifiesto

Simón Bolívar, transforma el Manifiesto de Cartagena por medio de su alocución, sabe que necesita persuadir a los ciudadanos de la Nueva Granada de ayudarle a volver a la “infeliz” Caracas. Por ese motivo se vale del lenguaje y su poder de astucia retórica y de la eficacia del verbo logrando describir así su realidad por medio de estas armas, buscando convencer a sus oyentes, se mezclan emociones y sentimientos dentro del lenguaje. El Libertador comienza su discurso ofreciendo una imagen humilde de hermano desvalido, como el derrotado de Puerto Cabello, que busca la protección y ayuda de sus vecinos, los hermanos colombianos. Bolívar tiene el plan estudiado: necesitaba de tropas, comida y dinero para ejecutar La Campaña Admirable y debe demostrar que la empresa de libertar a Caracas no es sólo la empresa de Venezuela sino de la Confederación en general, que lo ocurrido a Venezuela puede sucederle también a la Nueva Granada y es preciso evitar que se extienda el poder español.

Bolívar llega a Cartagena en medio de una gran división, narra la lucha de la caída de la Primera República y las causas que llevaron a la pérdida de la misma, entre ellas la división ideológica y la ambición de poder que trajo la guerra federal, puntos que aludieron a los oyentes tanto a aquellos que estaban a favor de la federación como para los que estaban en contra de ella. Sin embargo, la pérdida de la Primera República hace que El Libertador deje de creer en la federación a la cual llama “débil e ineficaz”. Continúa el discurso de Bolívar y por ende la exposición de las causas de la pérdida de la República, entre las cuales nombra la ineptitud e impunidad sobre los crímenes productos de la corrupción del sistema de justicia, justicia que, estaba ausente de clemencia. La corrupción en las rentas públicas significó el empobrecimiento de la República, se suma la falta de voluntad y apatía por parte de los ciudadanos que trajo consigo el rechazo a la recluta que significó a su vez un vacío militar. Las filas patriotas se encontraban llenas de campesinos y jóvenes sin inexperiencia, ineficaces para la defensa del recién creado estado.

El Libertador continúa el juego del lenguaje e introduce piezas de convencimiento dentro de su discurso; aparecen los paralelismos y una capacidad singular del uso del apóstrofe y la licencia, el discurso de Bolívar es capaz de producir un estado de shock en el oyente con la inclusión de un elemento de sinceridad propiamente retórica. Nótese la ausencia de elementos humorísticos en el lenguaje de El Libertador lo mismo que el desuso de concesivos.

El terremoto del 26 de marzo “… trastornó, ciertamente, tanto lo físico como lo moral…” como bien dice Bolívar y afirma: “… puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela”. Entre los caraqueños se corría el rumor de que el espíritu patriótico había sido castigado por el poder supremo, la ira de Dios había enviado el terremoto en desaprobación a la Independencia. El poder eclesiástico también influyó en la pérdida de la Primera República, El Libertador le acusa de permitir la entrada de enemigos al territorio, la oposición a la creación de una milicia que salvase la República y contribuyera al repliegue español, entre otras razones.

El Manifiesto termina con fervientes palabras de Bolívar, quien abismó al Congreso con su verbo preciso, y luego, con su espada redentora. Con este documento El Libertador se gana la confianza y posterior aprobación del Congreso reunido en Cartagena, la Confederación coloca sus ojos sobre él y, posteriormente, toda la América Latina. Se inicia el sueño de Bolívar: La Gran Colombia y se da el primer paso de la quimera: La Campaña Admirable que no solo sirvió para libertar provisionalmente a Venezuela del yugo español sino para devolverle al pueblo la esperanza y la fe en la Independencia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

levantaos a favor del libertador bolivar excelente!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Alerta alerta que camina la espada de Bolívar por la America Latina.

Isse dijo...

En un momento me tuve que aprender esto al caletre para un examen de historia, pero ahora que haces este sumario, me doy cuenta de la grandeza del amor de Bolívar por el pueblo latinoamericano, con esto me doy cuenta que siempre ha sido una batalla a favor y en contra del pueblo, pero peor aún la codicia la avaricia y el odio prevalece mas que el amor y la buena voluntad. Ójala y tuvieramos más Bolívares en estos días.

vaz dijo...

Por minutos olvidé que había escrito este ensayo de mi puño y letra cuando la historia me apasionaba y me quemaba las venas.

Que gran relectura

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