Mi aguador

Valencia, 1997

Las aguas claras,
claras son!
el poderoso aguador
vivo de la vida
justo de su propia herida
a su pasada situación
no encuentra explicación.

Cántico persuasor
de los agridulces pájaros,
la única palpable razón
guiose confiado y orgulloso,
frío, sombra y vacío
sometieron a su lloroso corazón

Blanca verdad
se tiñe del negro presente
olvidando su significativo valor,
pensando en su existente vicio
dejando tan solo hablar al ardor
como duele y calcina!

Los llamados piadosos consejeros,
solo de sus términos propios
observaron lo que deseaban ver,
la interminable paciencia al caducar,
impulso sobrio de los reflejos
consiguieron arrastrar
a la supuesta sensatez.

Azul cielo
intimidando al afligido
la pureza se consume en el rojo extremo
bañado de las aguas que regué,
aguador innato
al apagar las ardientes llamas!
fervientes seguidoras de mi fatídico error.

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