Retropoético

19/10/1995

Mi mundo ordinario


Caminos vacíos,
parajes amarillentos
mis pies cansados
mas una sed indomable

Mi garganta se quema
y mis ojos poco ven,
como todo lo demás
este ambiente se vive,
se vive por vivir
recorriendo este camino
sin saber a dónde ir

El tiempo es eterno
los momentos pasan
y hace un calor del infierno
nada se puede discernir
¡no veo a nadie venir!
volteo la mirada
y esta mente es acarreada
a la gran nada.

Cierro mis ojos,
mis manos van hasta ellos,
mis rodillas besan la tierra
hasta sentir dolor
todo se llena de pavor, de miedo
del mundo que ya no veo.

Siento los gemidos del céfiro
que me recuerdan dónde estoy
perdido y confundido.

De pie me pongo
y observo muy al fondo
una ordinaria figura.

Corro hasta donde está
cuando miles de ataduras
me regresan a aquel lugar,
en el ámbito de la desesperación
miro bien a este mundo
y por tan solo un segundo
sentí haberme librado de él


Recuerdo que era una pesadilla recurrente y por eso lo escribí... yo si estaba carajita...

No puedo dejarlo pasar!

Pues si, con el inminente surgimiento del talento nacional, no puedo dejar pasar a mis amigos que están haciendo estragos en el mundo de la música. Entre ellos Metrozubdivision, la banda de mi querido Fer Batoni junto a Bobby Perú. Pero ahora, el talento femenino se desborda por las radios caraqueñas con el Superpop de Sexilia. La pana Cecilia pues se ha destacado como columnista en el periódico URBE y como solista, así que luego de rodar y rodar por los bares caraqueños, la musiquita licra+pop ha llegado a los oidos maniaticos de nosotros, orgullosamente, caraqueños!



No olviden visitar los "Spaces" de Sexilia y Metrozubdivision...!

De la basura se hace literatura


Cuando la musa no explota y las palabras no fluyen, mas bien se pierden, se esconden… huyen divagando entre “confía en la realidad”. Una tura? La basura… lo que NO llaman literatura. Y es así… los sueños desbocados y la fe del colibrí. Y tú en quién crees? Tura del alma y compostura de decepción… basura. Piromántico de furias justicieras, manos desde la tierra que se roban mis entrañas y la labor del “yo sé”. Calentura de emociones, mentiras elocuentes, claras y ecuestres, sí… que cabalgan noblezas… pasan y se comen cual par de cerezas que ya no entienden… ellas simplemente “pretenden”. Vuelan las alas del pájaro afligido, cual aguador que derrama hostiles aguas de rencor, sin saber que la locura jamás se cura, se contrae y se expande, diastólica y sistólica, comiéndose a su paso las huellas de mi emoción con contrastes hilachados de razón; yo no creo… yo soy. Sin tendencias ni istmos, no se sabe calar aquello que no se puede… pienso en la tura! ¡Llevate la tortura! Mastícame tu basura y soy el pequeño creador: yo hago literatura.



Caracas, Marzo 2008
Según las turas de Cortazar

Reivindicando a la mujer por medio de Eva

Está Dios hablando con Adán y Eva, y dice:
- Tengo una noticia buena y otra mala.
Y pregunta Adán:
- ¿Cuál es la buena?
- Pues que te voy a dar un pene y un cerebro.
Y dice Eva:
- ¿Cuál es la mala?
- Pues que no tiene sangre suficiente para que
funcionen los dos a la vez.


Se dice que con Adán terminó el paraiso y apareció el pecado y la muerte sobre la tierra, pero tras esto aparece otra razón: la mujer. Se dice en los textos parabiblicos que Adán tuvo una primera mujer, Lili. Ambos creados de la tierra, pero en el caso de la mujer, de tierra mala. Esta mujer no fue del gusto de Adán, al parecer ella no se dejaba "montar" como las mujeres de la actualidad. Y sí, es que las mujeres de la actualidad se parecen mucho a las relatadas en los textos biblícos y parabiblicos... las cosas desde aquel entonces parecen no haber cambiado mucho. ¿Por qué? me preguntaba en clase mientras escuchaba atentamente las elocuentes palabras del querido "Chivo" y me sorprendía, una y otra vez. Lili, la supuesta primera mujer de Adán no quiso ceder ante las peticiones de su compañero, a pesar de ser "casi" iguales, he ahí el detalle, casi, mas no iguales. Como todo lo que no sirve pues fue desechada por su compañero y por su protector Yavé, se dice que Lili llegó hasta el mar Rojo donde tenía relaciones con demonios, esto si se semeja a la actualidad. Aparece una segunda mujer que el mismo Adán desechó nuevamente, una mujer nacida de partes y tendones. No es sorprendente que esta fuese desechada si la primera no llenó las espectativas del varón... luego aparece la Eva que conocemos todos (o casi todos) que tiene rostro de culpa. Eva nació de una costilla del varón Adán, lo que me hace pensar inocentemente que tiene una razón ese hecho... al principio creía que haber sido creada de una costilla representaba igualdad, mas no esa igualdad que creemos conocer de la mujer igual al hombre, eso no, eso es fantasía terrenal, nacida de una costilla para estar a la misma altura del varón. ¿Qué hubiese sido de Eva si en cambio de haber salido de una costilla hubiese sido de algún otro hueso como la clavícula que está un poco más arriba? ¿hubiese simbolizado acaso que la mujer sería superior al hombre? pues parece imposible de creer para la raza humana y los creyentes. Pongo en duda el hecho de la costilla, ya que creo que la mujer (en este caso Eva) salió de algún hueso del pie. Es que no me sorprende esperar menos de la iglesia que se dedicó durante todo el medioevo a desprestigiar a la mujer por medio de la figura de la desdichada Eva y de unas cuantas más.

Esta historia del varón y la varona tiene un desenlace que va más allá de la tentación y el engaño de la serpiente, se trata de un triangulo amoroso que se desenvuelve entre dos seres y el animal más inteligente del paraiso: la serpiente. No sólo Eva queda como quien invita y empuja a Adán a comer de la fruta prohibida sino como la culpable que fue tentada y que tentó al hombre a comer de dicha fruta para no irse sola del Edén, entonces restemosle culpa al sabio Adán, sí sabio, ya que cambió la vida eterna por un poco de conocimiento pues era lo mínimo que podía hacer. Pareciera que Yavé le dió casi todo al hombre, fue el hijo mimado del creador, causó envidia y celos entre los angeles de Dios e incluso dio paso a la existencia de Lubel, el diablo... pero la mujer le dio algo que no todos ven: el conocimiento por medio de la tentación, y es que como dice el dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Los textos parabiblicos hablan del enamoramiento de la serpiente para con Eva y de como veía a la feliz pareja copular, luego del acto el satisfecho Adán es poseído por el sueño y se duerme mientras el conocimiento, perdón, la serpiente se escurre entre las piernas de Eva y termina de satisfacer lo que Adán dejó por la mitad. Nuevamente la figura de la traición, el pecado que no es más que la mujer.

¿Por qué tuvo que ser el hombre quien le pusiera nombre a los animales y a las plantas y no esperó Yavé que apareciera la mujer para ayudar a nombrarlos? no creo que la respuesta se limite a que la mujer no podía "montarlos" y así "reconocerlos". ¿Tenía el primer hombre tanta memoria e imaginación antes de comerse el conocimiento como para ponerle nombre a cada una de las plantas y animales que existían? tampoco los animales del mundo le dieron satisfacción a Adán, es claro que necesitaba de la mujer. El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos a un ser semejante a él para que lo ayudara... hasta que apareció la varona, es llamada así porque del varón fue tomada, por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son los dos una sola carne, (pero el lomito ahora le tocará a la mujer). Ojala así sea porque ya es hora... el Edén le pertenecía al varón y a su Dios creador quien le apadrinó y ahora la tierra le pertenece por obra a la mujer, sí... a partir del día en que fueron expulsados del Edén, los hombres que poblarían la tierra debían nacer de la mujer, ¿hijos aun de Dios o hijos de la mujer? es cuestión de imaginería (para mi la ciencia de imaginar). Del triangulo amoroso nace la desendencia humana que se divide sencillamente entre el bien y el mal, pero de eso no hablaré en este ensayo, solo me limitaré a unas cuantas líneas sobre este tema. Según lo parabiblico de Adán es hijo Abel y de la serpiente lo es Caín... los hombres buenos "moralmente" son descendientes de Abel y los malos de Caín y de eso esta lleno el mundo hasta nuestros días. Para ser malo hay que tener conocimiento así que no se duda mucho sobre el padre de Caín y detrás de todo esto esta el artificio de la mujer. La mujer es la madre de todo lo bueno y todo lo malo... un todo simplemente.

El odio a la mujer esta vinculado al paraiso ya que en la tierra sin ella no se puede vivir, el paraiso cristiano quiso apoderarse de este tema y vincularlo (como así lo hicieron) al pecado original. Cristianismo y pecado original parecen la misma cosa sólo que una mas absurda que la otra ya que no hay cosa más inexplicable que todos los seres humanos tengamos una marca de nacimiento que nos heredaron unos completos desconocidos. ¿Qué culpa tiene la humanidad de eso? es extraño que no sean solo las mujeres de la era "post-Edén" las que hayamos nacido con el dichoso pecado ese, tenemos que darle gracias a Dios.

Luego de Eva hay otra mujer digna de nombrar, pero solo eso, de nombrar y es la llamada mujer de Cristo, Magdalena. Otra pobre agobiada en la tierra por los celos de los varones discipulos de Jesús, y es que la iglesia de nuestros días también es celosa y se guarda las verdades para sí por eso desconocemos que Cristo no sólo fue hombre en la tierra nacido de una mujer esplendorosa como lo fue la virgen María sino que tuvo una mujer a su lado. Si la mujer es pecado, entonces ¿Cristo también es pecador? esto que he dicho anteriormente no es más que la pureza del error humano, lo que nos hace hombres y demuestra que Cristo si estuvo entre nosotros ya que para estar en la tierra según la biblía también se debe ser pecador pero el caso del hijo de Dios es especial "sin pecado concebido" el más especial de los hombres. Cristo salvó la imagen no sólo de su padre redentor que ya se sumía en ser un Dios pedante y castigador sino también reivindicó a la mujer... dandoles un lugar no solo en el templo sino en la tierra, como debió y debe ser, por los siglos de los siglos. El dogma se construye a partir de la resurrección de Cristo y ¿quien es el primer ser humano en ver al salvador resucitar? una mujer, la primera apostola Magdalena.


Escuela de Letras
Alba Elena Tirado Pérez
2004

Mi buen favor

De la colección, "Pasajes picarescos de un Valle Caliente"


“Porque camarón que se duerme…
se lo lleva la corriente”



Gastón era un tipo bien parecido, joven, estudiante y trabajador. Usualmente se levantaba a las seis y quince para alistarse y arrancar otro día más. Una camisita elegante por aquí, un jean por acá y una taza de café para compensar, todo de la mano de su mujer. A pesar de contar con más de veintitantos años, él había decidido comenzar a estudiar, como debe ser, supuestamente. Estudiaba lejos de donde vivía, pero estudiaba. Por suerte, su esposa, lo había premiado con un carro que lo llevaba y lo traía, eso si, lo traía cuando él decidía, Gastón administraba bien la casa y, mejor aún, su horario. Así, con el carro, producto de los ahorros de la mujer, las distancias eran más cortas entre el hogar, la universidad y el trabajo pero no lo ayudaban a acercarse más a la esposa e hijo. Mas bien, el vehículo, simbolizaba una ayuda dependiendo del punto de vista de cada quien, por su puesto.

A parte de estudiar para obtener un título en lo que fuera, era indudable que Gastón trabajaba mucho, cumplía guardias nocturnas en su trabajo las cuales solían alargarse sin razón aparente por algunos días, pero Patricia no preguntaba por que, parecía no interesarle mucho, le atormentaba la idea de molestar a su pareja con esa preguntadera, total, eran cosas que al final ella no iba a poder comprender. Su deber era el de esposa y madre, la comida lista, según el horario de su marido, el hijo alimentado, estudiado, con la tarea hecha y, eso sí, aseado, pulcro, casi brillante como un cristal, todo para brindarle a Gastón el máximo placer y calor de hogar cuando éste llegase, los días que llegaba, por su puesto. Patricia era casi diez años mayor que su esposo pero era una mujer que se mantenía fresca, arreglada. Era una mujer hermosa, su cuerpo no delataba su edad, de hecho se me hacía increíble aceptar los años que decía tener acuestas. Era una mujer envidiada en su cuadra, tanto por lo bella que era como por el esposo y hogar que tenía (o mantenía). A parte de todas estas aparentes maravillas, Gastón era un tipo sumamente social, le gustaba beber con los amigos o con los vecinos, y a su esposa le encantaba verlo y oírlo hablar de sus grandes hazañas de muchacho, de cuando no lo conocía y era del pueblo, lejos, muy lejos de la capital, pobre, pero rico en sueños y anhelos que parece haber conseguido por fin.

Un día, entablé una hermosa amistad con su esposa. En medio de las ausencias de Gastón, y gracias a la ayuda de algunos whiskeys, entendí el otro espacio que él no había llenado jamás, ni con sueños, ni con billetes y mucho menos con seguridad y algo palpable de felicidad. Patricia parecía tonta, no estudiada, ni lo había hecho y, luego de nuestro encuentro, se convirtió para mí en la “malperfecta” ama de casa. Así la llamo ya que la cocina, verdaderamente, no era su especialidad y ya que no trabajaba sino hacía las labores del hogar, pues considero de suma importancia que una de las habilidades más flamantes de una buena esposa es saber cocinar y éste no era su caso. La bella me explicó su teoría de la soledad, de cómo acompañada y rodeada por un sinfín de bienes materiales se sentía sola e incomprendida. El licor afloró más que la confianza entre nosotros dos y me hizo participe de sus miedos y desconciertos. Supe que no sólo cocinaba mal sino que también era alérgica al plato favorito de Gastón, pero que a pesar de esto lo preparaba exquisitamente, según sus propias palabras. También noté la entrañable relación que mantiene con su pequeño hijo, el verdadero varón de su corazón. Cuando la conversación estaba más interesante, se vio interrumpida de súbito por el sonido de mi reloj que marcaba las seis en punto, había llegado el fin de la confesión, de la visita y de la bebida que yo invitaba. Había comenzado el tiempo del preparativo a la espera incierta de Gastón, que había llamado, supuestamente, para avisar que esa noche vendría. Patricia dejó mi casa y, momentáneamente, mi tranquila y apaciguada vida.

Los días siguieron su curso. Una mañana vi salir a Gastón más temprano que de costumbre, estaba llenando la maleta del carro con algunos bolsos y, por encima, podían verse algunos trajes protegidos por el típico plástico de tintorería entre el gancho y la tela. Esa misma tarde volví a convertirme en whiskey y oídos. Eso fui todas las tardes y noches de guardia de Gastón. Semana tras semana pude contar cuatro noches de guardia de siete días de la semana y no dudé del oficio extra que tenía mi vecino, que no le producía sino le restaba su economía ya que invitar a las mujeres hoy en día cuesta el doble que hace algún tiempo atrás. Patricia continuaba alabando a su marido en mi barra, con mi sonrisa y mi whiskey, y yo seguía el juego antropomórfico de ser el oído que no opinaba hasta que una de esas tardes, en las que se ponía el sol, y su teléfono no repicaba a las seis, Patricia decidió incluirme en sus planes. Descubrí que no sólo le hacía falta ser escuchada sino también tenía necesidad de sentir que toda esa belleza que mostraba y ocultaban sus treintitantos, tenía algún uso o fin de ser. Esa noche hablé por primera vez con el lenguaje de mi cuerpo, más joven y vigoroso que el de mi vecino. Patricia entendió y se llenó por completo de un nuevo inquilino pero no en su casa, sino en su cuerpo.

Al paso de los días la noté más contenta, incluso con Gastón. Mi vecino disminuyo su carga de trabajo ya que veía su carrito estacionado más cerca de su esposa que de su trabajo y universidad. A Patricia la dejé de ver sentada en la barra de mi casa, como deje de ver a mi botella vaciarse en compañía. Cuando salía a cumplir con mis deberes no dejaba de asomárseme una sonrisa picara de entre la comisura de mis labios cuando pasaba frente a su casa y entendía como a veces se le hace un favor a un amigo mientras él no lo sabe, por lo tanto, si es que agradece, lo hace sin saber a qué o a quién.

Como en medio de un valle tan grande, plano y a su vez caliente, uno no termina de sorprenderse con las reglas de natura y lo que nos da y nos quita, una tarde sonó el ronco timbre de mi hogar. Abrí la puerta y la figura de Patricia estaba del otro lado del portal, quería presentarme a su esposo al que le había hablado de mi, ya que le había participado de algunos favores de caridad que yo había cumplido con una pobre mujer sola como ella, en la ausencia de un hombre trabajador que le ayudase con ciertos inconvenientes del hogar. Tareas, según la cultura venezolana, que sólo un hombre puede hacer. Gastón agradeció mi ayuda y me invitó a cenar una noche en su casa. Esa noche llegó y yo llevé mi whiskey, para que Patricia se sintiera a gusto como cuando le ayudé. Ella cocinó aquel plato preferido de su esposo. Pude constatar lo que al principio pude notar, su poca habilidad en la cocina sin embargo eso se compensa con otras gracias que ella posee. Gastón habló y habló sin escuchar a nadie, ambos esposos tenían algo en común… a los dos les encantaba hablar pero con él, Patricia, tenía que “guapear” para aprender a escuchar, cosa que no sucedía en mi hogar, algunas casas más allá. A partir de esa noche me fui haciendo más que vecino, amigo, de su marido.

Luego de esa noche las visitas de Patricia a mi barra y mi cama no se hicieron esperar, deslumbrada por haber puesto en su mesa juntos, frente a frente, a sus dos personajes viriles y amos de sus entrañas, le había producido una mezcla agridulce de almíbar morboso en su vientre. En nuestros ahora fugaces encuentros me comentó la llegada de las vacaciones de Gastón, pero que en vez de simbolizar la libertad de unas piernas abiertas a diestra y siniestra, esas vacaciones eran eco de un viaje largo junto a su hijo a la casa de su madre. El marido la envió algunos miles de kilómetros lejos y sola con la excusa de estar peleado con la familia de su mujer (o de ambos tal vez). Patricia se borró del valle durante un mes completo y yo volví a mis andanzas de whiskey solitario, tranquilo y apaciguado, otra vez.

Mi nuevo amigo me visitó, otra sorpresa más en la línea de lo fortuito. Gastón, como su mujer disfrutó de mi whiskey y se confesó entre hombres, entre varones como es y debe ser. Me contó de su verdadero sueño, bastante más apartado del que todos en la vecindad creían. Me hizo participe de su historia, me habló de las otras caderas que lo hacen vibrar y de cómo se excusa ante la que no quiere ver pero que le tiene el hogar tan pulcro y brillante como un cristal. Pícaramente volví a sonreír mientras él hablaba y hablaba pero por primera vez le interrumpí y hablé, le sugerí ir tras ese sueño ya que había sido artífice de todo lo que había imaginado, pues así fue. Luego de esta visita y el mes entero que pasó, más nunca volví a beber solo mi botella de whiskey y mi cama estuvo ardiente hasta quien sabe cuanto, ya no como inquilino sino como amo y señor de aquel único monte que conocí en medio de este valle caliente. Gastón, siendo sincero, buen vecino y amigo, me devolvió el favor.

El sueño de la inspiración

Maracay, 2000

Las nubes pálidas
comenzaron a desvanecerse,
en el sueño del recuerdo,
hasta que cayó el atardecer

Divagando entre una canción
moría poco a poco el poeta
que vivía de la imaginación...
del animal herido, de su sueño perdido

Cuando se deja de soñar...
se pierden las ilusiones, las pasiones...
y el mundo...
del que somos oriundos,
le solemos extrañar

La realidad ambigua
carcome al instinto,
nos envuelve en la oscuridad
y nos roba de nuestra torre de marfil
engañados, asustados... perdidos

Dejó de soñar el poeta
clavándosele mil agujetas en el alma...
cuando la realidad se volvió la única verdad,
las nubes pálidas solo eran un recuerdo
la calma y el sueño solo quedaron atrás,
cuando se perdió la inspiración
se perdió toda razón...

Y qué problema!


Y todo bien, digo yo...
veo al cisne volando por los aires -todo esta bien-

¡MENTIRA!

No me cree... -No era un cisne sino una ilusión-

Yo pensaba que me creía. ¡Y que problema!

Flamenco y bulerías


Zapateo en el tablón
Palmadas de escorpión
Castañuelas ardientes
Bailes candentes...

Cerveza fría
garganta seca...

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