Adiós al Rey del Pop


Cuál será la última morada del cantante estadounidense Michael Jackson es aún un gran misterio para millones de fanáticos, tanto o más que las verdaderas causas de que su corazón dejara de latir el 25 de julio en su casa de Beverly Hills.

Si reposará en la granja del exquisito cementerio de celebridades Forest Lawn -donde yacen Lucille Ball, Humphrey Bogart y hasta Walt Disney-, los familiares del Rey del Pop se niegan a hacerlo público. Si será enterrado en el rancho Neverland que el cantautor diseñara en las afueras de California como parque de diversiones, algunos comienzan a especularlo.

Poco importaba ayer, a decir verdad. El coreógrafo Kenny Ortega -el mismo que diseñó los bailes de Olivia Newton-John en Xanadu y de Zac Efron y Vanesa Hudgens en High School Musical- logró desquitarse ayer del desplante involuntario de su amigo Michael Jackson, quien lo contrató meses atrás para que ideara las coreografías de la gira This is it. Y lo hizo como mejor sabe: con una superproducida pompa fúnebre con carácter globalizada.

We're going to see the king fue el tema elegido para que un coro de gospel diera inicio al mediodía (hora de Caracas) a la emotiva ceremonia de despedida de Jackson, que fue presenciada por más de 11.500 personas en el estadio Staple Center de Los Ángeles, y seguida por millones en el mundo entero desde la pantalla de un televisor.

Y aunque el ataúd bañado en oro 14 kilates del Rey del Pop -cubierto de rosas rojas y trasladado por los hermanos de Jackson hasta el centro del foro- permaneció cerrado durante toda la pompa, los fanáticos igual pudieron despedir a su ídolo con cantos, lágrimas y rezos.

Amiga personal del cantante, Mariah Carey cantó el tema que Jackson popularizara en 1970 y que ella editara en el Unplugged de MTV: I'll be there.

No podía faltar la presencia del cantautor Stevie Wonder, quien lideró junto con Jackson la campaña de We are the world, y quien entonó Never dreamed you'd leave in summer, compuesta en 1971. Tampoco la de Lionel Richie, quien supo ajustarse un poco más a la ocasión y se llevó a su boca las estrofas de Jesus is love. Ni la de Jermaine, el mayor del clan Jackson, quien se puso un guante con brillantes a la usanza de su hermano y recordó una de las primeras canciones de Jackson: Smile.


Sorpresiva fue en cambio la actuación del guitarrista estadounidense John Mayer, quien tensó las cuerdas de su instrumento con Human nature.

Pero no sólo con canciones se rindió homenaje al Rey del Pop. La actriz y cantante Queen Latifah se encargó de escribir su propio epitafio: "Michael fue la estrella más grande de la Tierra". El fundador de la Mowtown, Berry Gordon, recordó los inicios de Jackson. Y los ídolos de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant y Magic Johnson, se encargaron de recordar las causas benéficas del ídolo.

Mucho más emotivas fueron las palabras de Brooke Shield, defensora sin remilgos de Jackson. "A los dos nos tocó ser adultos de niños, pero cuando estábamos juntos éramos como niños pequeños divirtiéndonos. Michael amaba reír", recordó la actriz, quien contó además cómo el músico intentó enseñarle en vano los paso de moonwalk.

Pero las lágrimas de todos se desbordaron inevitablemente cuando la hija de Michael Jackson, Paris (de 11 años), se subió a la tarima para despedir a su padre. "Mi papá ha sido el mejor padre que se puede imaginar y sólo quiero decir que te quiero mucho", dijo antes de romper a llorar.

Ni Elizabeth Taylor ni Diana Ross ni Quincy Jones, amigos más íntimos del cantante, quisieron asistir al homenaje público del Rey. La primera confesó que no deseaba compartir su dolor con nadie. "No creo que Michael quisiera que compartiera mi dolor con otros millones. Cómo me siento es algo entre nosotros. No un acontecimiento público. No puedo ser parte de los bombos y platillos públicos", escribió en Twitter.

"Decidí hacer una pausa y quedarme en silencio. Michael quería que yo estuviera ahí por sus hijos, y estaré allí si ellos me necesitan", escribió Diana Ross en un mensaje. Mientras que el productor estadounidense, artífice del álbum Thriller, se encontraba en la República Checa.

Internet se convirtió también en una funeraria gracias a los millones de fanáticos que entre frases melancólicas, lloros y condolencias rindieron tributo al Rey. Fueron millones de mensajes los que se acumularon en MySpace, Twitter y Facebook, que registró más de 6.000 comentarios por minuto en su conexión con CNN.



Simón Villamizar - El Universal

1 comentario:

Damalis dijo...

Ví toda la ceremonia y me pareció conmovedora. Es increíble estar hablando de la muerte de Michael. Aún es dificil creer que esto este sucediendo.
Larga vida al REY...

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