La Guaira: puerto de sueños

El hecho es conocer. Conocer un poco más a través de los ojos, ventanas inequívocas del mundo y del ser. Una mañana me paseaba por las estrechas calles porteñas de La Guaira... a mi izquierda la compañía Guipuzcoana y a la derecha el imponente mar, el majestuoso señor que separa mi tierra de mis anhelos y sueños andaluces, el Atlántico. El mar Caribe es el niño querido del Atlántico, mar que baña las costas del norte de nuestro amado país Venezuela. Mientras caminaba simplemente trataba de evocar las épocas coloniales cuando la compañía Guipuzcoana, nacida de vascos regionalistas, manejaba el comercio del puerto de La Guaira y quien sabe si de todo el país también.

La Guaira queda en el estado Vargas a unos minutos de la capital del país, es considerada la puerta de entrada. Fueron los indios Arauacos quienes primero marcaron con su huella el litoral central venezolano. Sin embargo, 500 años antes de la llegada de Cristóbal Colón, fueron desplazados por los Caribes, que terminaron por establecerse en esas costas. La zona se convirtió después en la gran nación Tarma, extendida entre lo que es ahora Puerto Maya y los actuales Valles del Tuy, poblada por indios del independiente, quienes hablaban lengua caribe.

Un mestizo guaiquerí, Francisco Fajardo, llegó en 1555 y fundó "La Villa del Rosario". Los atropellos cometidos contra los indígenas por los españoles que lo acompañaron, hicieron fracasar su intento de conquista pacífica. Como consecuencia de esto, el congresillo aborigen realizado en los Uveros de Macuto, y convocados por Guaicamacuto buscaron expulsar a Fajardo del territorio ocupado, dando muestras de primitivas sesiones de la democracia republicana. Don Diego Osorio y Villegas fundó en 1589 San Pedro de La Guaira, un puerto que diera fácil acceso al comercio hacia la ciudad de Santiago León de Caracas, de la que dista una media hora de viaje, llegando a través de una autopista abierta a través de la montaña.

El puerto puede decirse que tiende a sufrir de diversos fenómenos metereológicos. En 1798, gracias a las anécdotas poco documentadas de un testigo, el río Osorio aumenta su caudal entre el 11 y el 13 de febrero de dicho año debido a fuertes precipitaciones que se extienden por más de tres días. Alexander von Humboldt visita la zona un año después y hace algunos reportes sobre este acontecimiento. Otro fenómeno ocurre en 1951, durante tres días llueve sin parar y el río Naiguatá se sale de su cauce, arrastrando algunas casas y dejando daños materiales. La prensa nacional documenta el hecho, pero no fue sino hasta el año 1999, cuando sufrió la peor de sus tragedias, exactamente entre los días 15 y 20 de diciembre llovió muchísimo, ese día es recordado como "el día en que la montaña avanzo hacia el mar". El río San Julián, que nace en el Pico Oriental a 2.600 mts sobre el nivel del mar y desemboca en Caraballeda, se desbordó, y por la gran pendiente de sus cuencas, comienza a arrastrar gran cantidad de sedimentos que alcanzan velocidades de hasta 60 km/h o más, arrastrando a su paso árboles, lodo y piedras de gran tamaño, causando destrucción en las poblaciones que se ubican en la costa norte del estado Vargas.

Era impresionante ver a La Guaira luego de la tragedia, casas destruidas con algunas paredes que apenitas quedaron en pie. Se puede notar el cerro rasgado y seco que evoca a la muerte y, a lo lejos, una flor solitaria en medio de aquella zona tórrida que, de cierto modo, da señales de renacimiento y esperanza. Una tragedia de mi pueblo, tragedia mía.

Ya han pasado algunos años desde que el agua se llevó la vida y parece que La Guaira se niega a desaparecer, por el contrario, se nota la creciente de personas que vienen a visitar las playas del litoral central. Cada fin de semana los caraqueños nos damos un respiro y bajamos, incluso lo hicimos cuando estaba la vía alterna y se estaba construyendo el viaducto, un impresionante monstruo que volvería a unir mi ciudad con el mar. La Guaira cuenta con un puerto impactante donde operan barcos de la naval venezolana. Hace algún tiempo atrás, algunos expresos viajaban una vez por día a la isla de Margarita, la joyita del Caribe pero este servicio ya no se encuentra operativo. La zona tiene una amplia visita cultural, especialmente la pequeña parte colonial, casas que aun conservan ese aspecto clásico español, casitas que quedaron de aquel puerto colonial. Un poco más allá queda el museo Armando Reverón donde están algunas obras originales del pintor porteño que solía dibujar los paisajes que veía desde su casa en la colina. Sobre el cerro, bien arriba, puede observarse un fuerte construido por los españoles que, años después, fue tomado por los patriotas para proteger las costas de invasiones realistas. Tuve la suerte de estar allí y sentir la fuerza del viento del norte, viento que trae aromas de recuerdo y que sopla a una velocidad impresionante que produce vértigo. También se puede visitar el almacén de La Pólvora y lo que ha quedado de La Catedral San Diego Apóstol. Maiquetía es sitio de referencia, allí queda el Aeropuerto más grande y concurrido del país, el Simón Bolívar.

Más allá de Los Caracas encontraremos los pueblos costeros del estado Vargas, comenzando por el pequeño Osma, hasta llegar a Todasana, con su río y su Poso del Cura, pasando por uno de los más grandes y desarrollados: La Sabana, originalmente pueblo de pescadores que posee playas paradisíacas como El Puerto, que al este de La Sabana conforma una bahía de arena blanca, bordeada por numerosas palmeras. A veces tiene fuerte oleaje, y es entonces cuando llegan los surfistas. En el extremo oriental de la playa, el menos concurrido, se puede conseguir mucha privacidad. Tiene varias entradas y pequeños estacionamientos. En la playa llegan los pescadores y ofrecen a la venta pescado fresco, acabado de salir del mar occidental. Playa El Puerto es uno de los más bellos paisajes de esta costa, una verdadera joya que debe disfrutar. Siguiendo hacia el este se llega a Caruao y pasando éste llegamos hasta el puerto de Chuspa, último pueblo de la carretera costera oriental del estado Vargas, donde se puede tomar una lancha hasta Playa Caribe, bordeada de palmeras y de vegetación tropical. Su arena fina y clara recibe las aguas cristalinas de un mar que esconde sitios maravillosos para los amantes del buceo. Es una excelente alternativa para los turistas en busca de privacidad y hermosos paisajes costeros. Los pueblos de Vargas son tan agradables que siempre dejan el deseo de volver para revivir las alegrías que ofrece una ruta de playa y pueblos agradables. Actualmente se puede hacer este recorrido sin necesidad de tener un rústico, gracias al mantenimiento y pavimentación de la carretera pero no lo recomiendo en épocas lluviosas.

La Guaira fue el hogar de grandes hombres, desde el médico y presidente José María Vargas pasando por Gual y España (famosos por su confabulación en el año 1797 en vísperas de la Independencia) hasta Guillermo Meneses, el letrado. Cuando de relatos se trata Meneses es el maestro de los espejos y disfraces, historias donde se percibe ese amor de viaje y los misterios del puerto, las imágenes y su reflejo. En 1949, el director Carlos Hugo Christensen, inmortalizó al puerto en una película que lleva el nombre del cuento de Meneses, "La balandra Isabel llegó esta tarde".

Actualmente el sol de la costa calienta como el ritmo de los tambores y el sabor de los bocadillos de coco... puerto lleno de posadas, playas, historia y emoción. Es entonces La Guaira orgullo del sentir venezolano lleno de raíces y semblanzas de historia. Es un paraíso, un trozo de mi país que les invito a conocer.

Sigue el ORIGINAL aquí (Incluye PDF y fotos)

Fuentes:

Red La Guaira
Inst. Aeropuerto de Maiquetía
Enlaplaya.org
Vidas y viajes: estado Vargas (A. Tirado)
Wikipedia

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