El amor entre El Libertador y Manuelita

Bolívar & Manuela Sáenz, escrito por Ari

Manuela Sáenz fue un personaje muy importante de las luchas de independencias de América del Sur, mayormente reconocida como amante de El Libertador Simón Bolívar, esta dama valiente como pocas también se destacó en su época por sus habilidades físicas y políticas, así como por su valiente defensa de los derechos de la mujer, fue vilipendiada y despreciada por muchos, sobretodo por los detractores de Bolívar, fue nombrada "Caballeresa del Sol" por su destacada actuación en el proceso de independencia del Perú y su epíteto más conocido es "La Libertadora del Libertador" que se le atribuyó después de evitar un atentado contra Simón Bolívar.

Revisando anécdotas de Bolívar en simon-bolivar.org me encontré con este suceso que me llamo la atención porque describe el carácter de Manuelita y la pasión que sentía por El Libertador.

Estando Bolívar en El Perú, una noche llega a la villa donde el se hospeda Manuela Sáenz y consigue en la cama del héroe un pendiente de diamante que no era de ella. Furiosa quería arrancarle los ojos al Libertador. Lo ataca tan salvajemente que el hombre necesita la ayuda de dos de sus edecanes para liberarlo de la enfurecida mujer. Las uñas de Manuelita dejan en el rostro de Bolívar tales marcas que este tuvo que permanecer ocho días en sus habitaciones. Alegando que tenía una fuerte gripe. En esa semana tuvo los cuidados más celosos y dedicados de Manuela.

Es que el amor entre estos dos personajes es un idílio histórico, un amor prohibido, por un lado Manuelita casada con el inglés James Thorne, veintiséis años mayor que ella y por el otro Bolívar con su afán impostergable de libertar América, en estos fragmentos de cartas entre ellos se percibe la intensidad y la pasión que sentían el uno por el otro...

10 de abril de 1825

Mi bella y buena Manuela:

Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación, por ti; porque te debes con quien no amabas; y yo porque debo separarme de quien idolatro! Sí, te idolatro más que nunca, jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se me ha multiplicado el sentimiento de todos los encantos de tu alma y de tu corazón divino (…).

Bolívar


17 de noviembre de 1825

Señor:

Estoy muy boba y enferma. Cuán cierto es que las grandes ausencias matan el amor; y aumentan las grandes pasiones. Vd. me tendría muy poco amor, la grande separación lo acabó; pero yo que por Vd. tuve pasión, que ésta la he conservado por conservar mi reposo y mi dicha, que ella existe y existirá mientras viva. (…)

Manuela


26 de noviembre de l825

Mi amor:

¿Sabes que me ha dado mucho gusto tu hermosa carta? (…) Lo que me dices de tu marido es doloroso y hermoso a la vez. Deseo verte libre, pero inocente juntamente; porque no puedo soportar la idea de ser el robador de un corazón que fue virtuoso y que no lo es por mi culpa. No sé cómo hacer para conciliar mi dicha y la tuya con tu deber y el mío. (…)

Bolívar


En esta otra carta Bolívar le describe a Manuela como pensaba en ella mientras pronunciaba un discurso en el congreso.

Definitivamente la vida de nuestro Libertador es interesante desde todo punto de vista, un genio militar, estratega y ejemplo para generaciones, pero también, un hombre común al que pocos conocemos ya que generalmente no los presentan como un dios, pero que fue un personaje terrenal que todo lo que logró fue por esfuerzo, por constancia y por valentía y no por ningún poder superior o habilidades sobrehumanas, si entendemos eso podemos aprender mucho más de ese legado tan heroico que nos dejó a todos los pueblos q libertó. :)

Fuentes:
Sancocho de Letras
Cartas de Amor
Simón Bolívar.org

Si quieres leer un poco más sobre El Libertador, no dejes leer mi ensayo sobre el humilde caraqueño en el Manifiesto de Cartagena.

Los niños DEBEN leer

Por William Ajanel, para ENcontrARTE

El ser humano tiene necesidades inherentes para sobrevivir dentro del medio que le rodea, desde las necesidades más básicas como comer, dormir y ejercitarse, hasta cosas complementarias como tener una educación y un desarrollo intelectual. Las más vitales no deberían opacar a las complementarias, en el sentido de convertirnos en una especie de criaturas existenciales, como bien aprendimos [aprendieron nuestros padres] a obligar si era necesario, a comerse las famosas "verduras" y a dormirse a las ciertas horas, ¿Por qué tendría que ser difícil obligar si fuera necesario, a nuestros hijos para que lean todos los días?


Está más que comprobado que un ser pensante y culto tiene más posibilidades de enfrentarse a la vida con madurez y reaccionar adecuadamente si alimenta su intelecto desde pequeño, aprender no es una opción para las futuras generaciones, es más bien una esperanza de mejorar las condiciones en las que actualmente vivimos [o sobrevivimos] muchos de los jóvenes y adultos de esta época.

Sin duda la mayor responsabilidad pesa sobre los padres de familia, que luego de entender que las responsabilidades van más allá de proveer una integridad material y económica a sus hijos, es necesario proveer una integridad intelectual, que hasta el momento ha sido sustituída en muchas ocasiones por objetos de entretenimiento y distracción que restan a la posibilidad de encontrarnos con una nueva generación de personas cultas y capaces de discernir en base al conocimiento los hechos que favorecen a la civilización, desde lo individual hasta lo colectivo.

Mucha gente se queja, de que esta generación actual pierde mucho el tiempo y dedica pocas fuerzas al trabajo físico entre otras cosas, olvidando que las habilidades se concentran cada día más en lo intelectual. Sin duda alguna nadie estaba preparado para imaginar que un día muchos de nosotros nos haríamos expertos en el arte de "pensar" más y abandonar paulatinamente las actividades físicas y el trabajo mecánico.

Es entonces cuando se nos plantea un nuevo reto, guiar a los más pequeños para que en lugar de acomodarse a la nueva era tecnológica e informática [como a más de uno de nosotros nos sucedió], aprendan a interpretar el medio que los rodea por medio del ejercicio intelectual de la lectura, si la masa ha perdido el interés por el valor de la cultura y la inteligencia, no podemos dejar en manos de los medios la formación de aquellos que vienen a un mundo muy distinto del que nosotros conocimos.

Fomentar la lectura como buen hábito no es responsabilidad de entidades gubernamentales, mucho menos de los establecimientos educativos, es una tarea por excelencia que se traslada de los más grandes [padres de familia, hermanos, etc] hacia aquellos que comienzan a explorar un entorno más práctico y sencillo, pero a la vez más complejo y especializado. Entender el origen de las cosas; una lectura sobre la tecnología, comprender los problemas ambientales; un libro de ciencias naturales, aprender a observar el pensamiento ajeno; un libro de filosofía o literatura. Los niños son tan capaces como nosotros de comprender la realidad por medio de la lectura, pero debemos influenciar sus necesidades y enseñarlos a amar el conocimiento más que la comodidad.

Por último, me sorprendió mucho un pequeño de aproximadamente 7 años que es cliente habitual de mi negocio de ciber, que a diferencia de la mayoría que dedican su tiempo a jugar y hacer "otras" actividades, invirtió poco más de 3 horas en explorar la wikipedia, saltando de enlace en enlace [como cuando nosotros descrubrimos esta brillante herramienta] motivado por el pleno gusto de aprender y curiosear un poco.

Está bien si queremos obligar a un niño a que coma, que duerma y que se eduque, pero es mucho mejor fomentar en ellos los buenos hábitos como la lectura. Los niños DEBEN leer.

True Enlightenment

In the midst of video games, songs, love, kindness, and culture lies the Daughter of the Sun. She does not speak of hate or resentment. True forgiveness has become a hard task, but she persists on the thought. The obstacles that life has put in front of her are sealed in her mind, and the longing of her lost family kept inside her heart.

Literature has become a new way of thinking. She often sits at dawn to contemplate the beautiful scenery. This very own image fills her with inspiration and love. Literature, among other things, has taught her to appreciate life and all its components. Good or Bad. She knows there is a lot more to that world that needs her discovery. Literature needs her.

As the Daughter of the Sun, she has an immense responsibility on her shoulders. Her only goals are to enjoy the present. Sometimes, she thinks about the past and it hurts her. When she thinks about the future, she feels uncertain. As a source of enlightenment she hopes that her own path will run its course and show her the importance of her existence. Her true goals are to find LIFE. Everything else will come; money, education, lovers and properties.

By sol
27/08/2009

Trujillo

Enviado por Régulo José Santos...

Nuestro estado Trujillo, fue fundado por Diego García de Paredes en el año 1557, limita por el Norte con Carache, Sur con la Guaira, Este rio Castàn y al Oeste La Chapa, su demografía es de latitud 09º 22' 00" N y una longitud de: 070º 25' 59" O.

Presenta en su entorno paisajes naturales, bosques, urbanos, marinos, campestres, rurales y silvestres, su clima es de montaña, precipitaciones livianas, zonas térmicas, artesanales, pictóricas, cultivos, legendarias, turísticas, flora y fauna, caballerizas, haciendas, pàramos, pastoreo, arquitecturas góticas, acuarios, tradiciones, aeropuerto, terminales, colinas, jardines, mesetas, sabanas, montañas, restaurantes, hospedaje, comercio, centros hospitalarios, módulos asistenciales, clínicas, artistas populares, arquitectos, puertos, parroquias, industrias, avenidas, almacenes, piscinas, parques, centros comerciales, construcciones, trapiches, molinos, casonas, sitios históricos, universidades, liceos y escuelas, emisoras radiales AM y FM, televisoras regionales como Plus tv,Tv Televisiòn, edificios, mercados municipales, ateneos, pueblitos pintorescos, gastronòmía, danza, teatro, alcaldías, plazas, bibliotecas, fruterías, estadio, estaciones de gasolina, canchas deportivas, transporte público, luncherías, imprenta del edo., casa cultural,comandancia de bomberos y funcionarios pùblicos y privados, comedores, mirador, cotuferos, casino militar, bufetes, lagunas, camburales, desfiles de caballo de paso al son de la banda marcial, feria de ganaderos, chimbangeles de San Benito, ciclismo, estudiantinas,pre -escolares, gimnasios, riachuelos, callejones, pasarelas, veredas, grupos folclóricos, bandas oficial y marcial, areperas, minitecas.


Los municipios los conforman: Santiago, San Lázaro, La Quebrada, Pampanito, Cuicas, Santa Ana (abrazo de Bolívar y Morillo), Batatal, Pampan, Monay, Chejende, Carache, La Concepción, Betijoque, Isnotú, Escuque, Valera (la ciudad de las 7 colinas), Mendoza Fría, La Puerta, Tostos, Mesa de Esnojaque, La Ceiba, Sabana de Mendoza, El Dividive, La Jaguito, Mezeta de Chimpire, Huertos de Fresa en Burbusay, La Teta de Niquitao, Virgen de Duri, La Laguna 7 estrellas, siembra de banano en Tuñame, baños termales en el caserío del Baño del municipio Motatán, cosechas de papa en Jajo municipio Urdaneta, el puerto lacustre de la Ceiba, rio castan, Arapuey, represa de Agua Viva, plaza de los monos en Sabana Mendoza,barriadas y Urbanizaciones: El Recreo, Santa Rosa, Don Tobias, Timirisis, San Isidro, La Guaira, El Hatico,Urb. Monseñor Camargo, Las Araujas, El Tamborón, La Morita, Las Barrancas, Puente Monagas, Avn. Laudelino Mejias,Carmona, La Vega, Avn. Andrés Bello, Santa Lucia, El Paraíso, San Isidro, El Paramito, La Raya, La Alameda, Villa Alegre, Av. Castan, Calle San Judas Tadeo, Pueblo Nuevo, Mesa Colorada, Barbarita de la Torre, Av. Diego García de Paredes, Calle Bolívar, Av. Coro, Quebrada de los Cedros, Calle La Candelaria, El Seminario, Av. Las Adjuntas, El Trapiche, Calle 5 de julio, El Matacho, El Bosque, Av. Bolívar, El Tendal, Calle El Comercio, Av. Independencia, El Cementerio, Plaza Padre Machado, Montero, La Llavanera, Don Joaquín, Mesa de Gallardo, El Calvario, 3 esquinas, Av. Boconò, Calle San Pedro, El Rodeo, Calle El Rosario, Av. Numas Quevedo, Calle 24 de junio, Libertador, Calle Francisco Labastida, Briceño Márquez, Av. Buen Pastor, Mirabel , Conticinio, El Vergel,La Plazuela, Av. Mendoza, La Tunita, Calle Cruz Verde, Av. Caracas, Calle Regularización, Av. Francisco Márquez, Policlinica Trujillo en la calle Candelaria, Hotel Complejo Turístico en el Matacho, La Virgen de la paz situada en la adyacencias de la via que conduce del sectore Sabaneta - San lazaro.

Règulo Josè Santos C.I. 11.321.247
Promotor comunitario.
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VALERA, EDO TRUJILLO

Sólo tú

Allá, acá, lejos y muy cerca, entre signos remotos para quien se adueña de mi amor, sentimiento entrecosido en mi alma que sujeta las costuras de tu dulce voz, que me hace volar entre nubes blancas bañadas de un atardecer de ensueño, de un sol que ilumina el camino, una melodía que calma mi padecer y me hace contar el intervalo que transcurre entre dos, entre tú y yo. Un suceso, una historia que comienza y se escribe con la pluma del anhelo, un hermoso intercambio que no deja espacio al vacío, que se llena con los aires de nuestro tiempo. Tiempo que corre a nuestro favor, que descuenta la angustia y alimenta al deseo.


Mis luces y sombras, saltan el Atlántico que me separa de mis delirios, aquello que no sé, que toca tu puerta y me hace esclavo de tus memorias, de tus secretos, de tus ojos que desnudan mi ser y alimentan el dulce martirio, cliché. Toma mi mano, vuela conmigo, viajemos por los ríos de nuestro amor, saltemos montañas, ríamos de los obstaculos y durmamos en el regazo de amarnos. Déjame ser tu luna, sé tú mi sol, mi compañera, única y auténtica. Enseñame eso que no sé, brindame tu pureza, hazte dueña de mis anhelos, y siembra en mi vientre... recuerdos de nuestra historia.

Eres parte de mi, te he rencontrado, estás aquí, adentro. Eres para mí, como una flor que adorna el poema, sí, aquella invitación que antes te di. Entrégate, eres para mí, llevarás mi nombre en tu cuerpo, y yo tu aliento en mi pecho. Me sentiré parte de la eternidad hasta nuestro reencuentro.

No hay tiempo, no hay distancia, solo estás tú

Populismo

Arte odiado de falsa bondad
sin mundo y sin vida de verdad,
corre que corre, desesperación
ni pies ni cabeza, no le ves razón.

Vaso vacío sin jugo de yugo,
pido perdón por atreverme
una casa sola, como la viuda sin quererme
que pierde de lejos todo conjuro

Absurdo me ves,
si es que sabes que es
tímidos niños en puerta de casa
saltones y mirones se alzan

¡Caramba, caramba!
cobarde que soy
¿miedo o intrigado estoy?
¿qué me pasa? ni tengo esperanza

Al fin conquisté
la gloria, zozobra que brinqué,
por absurdo y necio mi puesto gané
tonto aquel que no me ve

Burgueses y traidores
con intereses del desprecio
ante el nombre de miles de colores,
una sociedad litigante, engorrosa y farsante

Que el dulce manto de la tierra
llene su traición por absurdo
aunque la plebe le quiera
ni tan bravo ni mucho menos curdo

Limpieza sucia de la bondad
eterna vida de verdad,
vacuidad completa conquista
a los chicos de casa,
abraza y degolla hasta la grandeza de Troya

¿Populismo, polis?
el sindrome de abstinencia
¿Qué hacer? la vida es eso...
¡soportar la estupidez!

Diciembre, 1999

Dicotomía física

Pensé que el alba jamás iba a repuntar. Desperté esa mañana con un solo pensamiento… ¿velocidad es igual a distancia entre tiempo? ¿Qué pasará si me equivoco? ¿Y si al llegar no lo recuerdo? Esa es mi única oportunidad… ¡no tendría más! Comencé a cepillarme los dientes durante más de cinco minutos, se hizo en mi un blanco presente y aparecí frente de ella, escuchando la pregunta y pensando la respuesta, respondí correctamente y en otro segundo me vi respondiendo mal, perdiendo el chance, no podía permitir que eso pasara. De pronto miré el agua humeando desde el lavamanos y recordé que era temprano, que estaba cepillando mis dientes y que era ya debía marcharme, sentía la sangre tibia saliendo de mis encías, recorriendo mis dientes hasta mi lengua.

Pasó el día, como siempre pasan las mañanas. Repetía una y mil veces –distancia entre tiempo- ¿cómo podía ser tan complicado? Soñaba en pleno día, soñaba de pie, soñaba caminando y nadie sabía que soñaba –distancia entre tiempo- hasta que nos tropezamos, miré al piso, nunca levanté la mirada del piso gris… no me atrevía a ver la belleza frente a frente, la belleza de saber, de pensar, de la poesía, le tenía miedo a algo que simplemente no podía poseerse. ¿Cómo sería ella allí? De azul, de gabardina… de olor a mañana. No podía olvidar el momento en que nos encontramos! ... increíble, era ella, eramos dos.

Salí tras la primera hilera de personas, me senté con un libro ligero de bolsillo. La lectura silenciosa se mezclaba con mis pensamientos –Horacio Oliveira pensó que sería mejor tomar mate, distancia entre tiempo, así que caminó hasta La Maga y besó a Rocamadour, velocidad. Y pude concentrarme, la sentí a mi lado, recién había llegado y se había sentado, en el lugar de siempre sin notarme, sin pensar. Mi corazón comenzó a latir muy fuerte, se saldría por mis costillas... llegó el momento… hablaba para sí misma y se escuchaba -¿Cuál será? ¿Dónde la habré dejado?- Se me enfrió el cuerpo entero, levanté la mirada del libro y dije con voz temblorosa pero en un tono suficientemente alto –Distancia entre tiempo. Un alivio terrible se hizo en mi y la miré… simplemente dijo –Gracias, la había olvidado- y yo viví la velocidad.

Eres más

Porque tú eres más que el sabor de mi tierra, importada y auténtica, mi alma gemela
<3




Tan vacias estas calles sin tus besos
y caminos sin camino
que me lleve a tu encuentro,
que fue de esos dias presos
de caricias y de amor
donde todo eran risas y pasión.

Tengo todo pero no te tengo aqui
mis canciones ya no quieren
escribirse mas sin ti,
solo viene la melancolia apaga mi ilusion
y no hay vida que yo viva sin tu voz.

Eres más que un dia de sol, que todo el amor
no hay noche sin tu estrella
ni mirada que se encienda sin tu respiración
sin ti ya no sé, me vuelvo a caer
lo doy todo si te quedas
solo dime con que sueñas y te lo cumpliré.

Sé que mi alma se me va si tu no estas
no me queda fuerza dentro
que me haga respirar,
congelemos en el tiempo esta oportunidad
y vivamos un eterno suspirar.

Estoy ciego, sordo y mudo sin tu amor
ya no se si existe alguien viendo a mi alrededor
quiero que estes a mi lado justo en cada despertar
dime que era un sueño y que puede pasar.

Eres más que un dia de sol, que todo el amor
no hay noche sin tu estrella
ni mirada que se encienda sin tu respiración
sin ti ya no sé, me vuelvo a caer
lo doy todo si te quedas
solo dime con que sueñas y te lo cumpliré.

No hay espacio si no estas
sin ti ya nada es igual
en tus brazos se devela mi amor
no me entregues tu adios.

Eres más que un dia de sol, que todo el amor
no hay noche sin tu estrella
ni mirada que se encienda sin tu respiración
sin ti ya no sé, me vuelvo a caer
lo doy todo si te quedas
solo dime con que sueñas y te lo cumpliré.

Eres más que un dia de sol, ay que todo el amor
no hay noche sin tu estrella
ni mirada que se encienda sin tu respiración
sin ti ya no sé, me vuelvo a caer
lo doy todo si te quedas
solo dime con que sueñas y te lo cumpliré. (bis)

Eres mas que un dia de sol...

Sin ti ya no sé, me vuelvo a caer

Eres más... oh, no

Manifiesto modernista, la torre de marfil


A mi querido Félix Rubén Dario...

Quisiera contarte que cerrando los ojos la veo, cuando camino y sueño allí está. Cierra los ojos y sueña el infinito... yo te invito, piensa en un cuadro, tíñelo de un nocturno azul cielo sobre un enorme lago, coloca la luna llena en el firmamento reflejando su luz en el blanco plumaje de un cisne que nada sobre las aguas iluminadas, tranquilo, soñador. Del medio del lago emerge alta y bella una torre de marfil... que tiene luz propia. Una música llena el cuadro entero... música que viene del corazón de esa blanca torre, suave y divina que nos acaricia mientras la escuchamos. Sentimos la paz del cisne, la sombra oscura de la noche del cielo azul, el frío que nos recorre y la fantasía de imaginar esa torre llena de hadas, gnomos y princesas que suspiran por la ausencia del príncipe de Golconda o de China, aquel de carrozas argentinas ¿lo recuerdas Darío?... ese cuadro existe, es el modernismo que me regalas y se guarda en mi corazón. Quisiera preguntarte si tú también lo soñabas... la patria tan amada.

Ahora yo te cuento la historia, con aires de orgullo y nostalgia... con lágrimas en los ojos fundaste el modernismo, hijo verdadero de América, su partida de nacimiento fue 1988 y tus maravillosos cuentos de Azul. Este cuadro, que acabo de describirte, nunca pudo crecer en los corazones de nosotros los modernistas sin las influencias del romanticismo gótico que tú padeciste en la Europa que llevas en el alma... ese romanticismo que inserta la noche y las imágenes de mi cuadro. El modernista toma del romántico la libertad formal. El azul es el frío del mundo, el mismo frío y soledad que atormentaba las almas románticas, lo misterioso, oculto y esotérico del romanticismo negro también están presentes allí. ¿Y que me dices de las influencias del simbolismo? tu constante trabajo de la imaginación y el sentimiento... y es que Rubén estas lleno de sugerencias! desprecias la realidad y el simbolismo representa la lejanía de lo real, ir tras la música no tras el origen de esta. La presencia del parnasianismo que es la corriente de nuestra torre de marfil, una literatura perfecta que pinta un cuadro en palabras... es la música que proviene de la torre de inunda el cuadro entero... más allá del cielo, el poeta modernista, en especial tú, pone sus propias reglas, es un pequeño dios. Los modernistas somos de estética acrata, gracias por eso y por más!.

También quisiera agregar querido Félix Rubén que el decadentismo juega un papel importante ya que introduce la filosofía nihilista al poeta modernista, es algo que entendido yo, su obra muestra al mundo como una representación y el hombre es la victima del tedio vital, aislamiento y soledad existencial... el mundo de la torre de marfil nos protege y nos aleja de la cruel realidad del mundo. El modernismo, tu hijo legítimo, rechaza el sabor de la tierruca, el color local y nos cambia por la pedrería y los sueños de rubíes y diamantes. Metáforas soñadas como: el rubí de tu boca princesa! rubí que solo puede delinearse con otro... el de mis labios.

Darío, no solo abriste un nuevo período cultural en América latina, sino que tu vigencia se proyectó hacia el presente literario americano, señalas además la independencia ante Europa en lo referente a literatura. Este movimiento está estructurado sobre las bases de una moderna concepción del arte y la estética... lo hiciste con cuidado, lo creaste. Revitalizaste el verso alejandrino, redescubriste el verso de diez silabas, inventaste con los versos de nueve silabas y utilizaste la yuxtaposición en tus cuentos.

Con esto deseo describir y expresar mi pensamiento modernista, desde el verbo del porvenir hasta las caricias de la naturaleza que expresan imágenes simbólicas llenas de música y colores que dan vida, mi vida. En fin, dar a entender el arte desde el punto de vista modernista, mirándolo desde la torre de marfil. Brillante maestro Rubén Darío que me hace soñar con ser una princesa, con un mundo que veo al caminar, cierro los ojos y allí está nuestra torre... una vez más. Ahora que tu no estas con nosotros... desearía que pudieses leer estas palabras pero tan solo gracias por el favor que nos hiciste... estas enredado en mis versos...

Artículo original+pdf aquí

La vida es sueño...

La primera parte corresponde al primer monólogo importante de la obra, también clásico. Pero a partir del minuto 4:00, comienza uno de los monólogos más famosos del Teatro y siglo de Oro español, el que les he traído en la entrada anterior, sólo que esta es su versión original, es decir en el castellano del siglo XVII. Enjoy guys...



Fue el 13 de febrero de 2000 cuando pude, por primera vez ver mi obra favorita en una puesta en escena, llevada a las tablas por unos jóvenes estudiantes en el Ateneo de Caracas. Justamente estabamos viendo La vida es sueño, en nuestra clase de Literatura de 5to. año de Humanidades.

Segismundo

Pedro Calderón de la Barca, monólogo de Segismundo en "La vida es sueño" versión en inglés...

"Los sueños, ¿sueños son?"

The king dreams he is a king, and lives
in this deception commanding,
disposing of, reigning, ruling,
And the applause, thus on loan received
so gets in the wind written.
And in ashes Death
will turn him - great disgrace!
Who will dare so to govern
seeing himself come awake
to the sorry dream of Death?

The rich one dreams of his riches
which more care and comfort yields him;
the poor one dreams that he suffers
his sheer misery and poverty.
Dreams he who to live begins,
and he who toils and pretends,
and he who grieves and offends
and in the world, in conclusion,
they all thus what they are dream
although no one will so see it.

I dream that I am in here
with these chains and prisons burdened
yet I dreamt that I in other,
more fulsome state saw myself.
What is life? A frantic moment,
What is life? But an illusion,
but a shadow, but a fiction,
and the greatest good is small:
for life is all but a dream
and dreams are just that, they're dreams

Sonatina de Rubén Darío


La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor

Historias sexuales de la Grecia clásica


Durante algunos días estuve pensando en la capacidad sexual del ser humano. Pensé, específicamente, en el comportamiento sexual y en la repercusión del mismo en la vida de cada persona. Me he dado cuenta de que es increíble como el sexo ejerce un poder sobre natural en las mujeres (también en los hombres) pero son las mujeres mi especialidad. Años enteros de compartir junto a ellas, vivir sus experiencias, tenerlas de amigas, de compañeras, de amantes y hasta de enemigas, me ha enseñado la magia que envuelve el arte de ser mujer. Y qué mejor ventaja, además, que la de ser una de ellas, eso si, claro... con unos retoques que me hacen diferente. Retoques que he adquirido por medio del ensayo y del error.

No hay nada que pueda liberar más la psyque que el hecho de ser libres. Libres para decidir, para vivir y libres al momento de amar. Es así, muy simple, primero hay que estar seguros de nosotros mismos, de lo que queremos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, como la serpiente que se muerde la cola, la "la eteria" de lo eterno. Quien se conoce, vence sus miedos, o por lo menos los enfrenta y los comprende, los supera. A veces he llegado a pensar que una mujer que no esté satisfecha sexualmente no puede razonar de forma consciente, arrebatos y presencia de até que buscan desesperadamente la infatuación y es eso, precisamente, la cura de los males de todas las mujeres del universo. No es ninguna casualidad que los griegos sean los patronos del sexo anal, quizá porque la homosexualidad masculina era incluso una veneración, por cristianizarlo de alguna forma.

No sólo de trata del comportamiento de la mujer, se trata de lo humanos que somos. Es eso, precisamente, lo que nos diferencia de los dioses griegos. El Prof. Jaime López-Sanz siempre decía que los dioses griegos envidiaban al hombre, muy en el fondo, envidiaba el hecho de que eran mortales. Y es que ser mortal nos dice que todo tiene un final, signado por el fatum, irreversible. Una razón más para vivir el placer a plenitud, siempre y cuando no redesquebraje al ser.

He aquí entonces un breve ensayo que me llenó de interés, que trata esos temas del libre pensamiento erótico, haciendo referencia de cierta manera a una conversación que tuve reciente con una personita muy especial, que quizá también posee esa alma afrodisíaca, una conversación que despertó la alarma occidental de mi eterno corazón apolíneo. Espero que lo disfruten tanto como yo, en especial aquellos amigos literatos que han compartido conmigo 5 minutos de viaje metafórico a la Grecia antigua.

A. E. Tirado


El Olimpo representa el mayor espectáculo de la sexualidad libre de los griegos: desde Zeus, que no desdeña la bestialidad del toro y del cisne provocando la alegría inhumana de Europa y Leda, hasta el pobre Príapo, el más plebeyo de los subdioses, todo el panteón helénico ofrece la vida amorosa de una civilización refinada y equilibrada, que sabe conciliar el espíritu de Eros con el sexo de Príapo. De aquí, seguramente, surgen todas las acepciones clasificadas sobre el Amor, que un estudio a través de la Historia y del mundo, mostrarían como soluciones que los hombres supieron encontrar a sus aspiraciones creadoras, a sus angustias, y a sus intuiciones destructivas.

En la religión griega puede encontrarse toda una mezcolanza de dioses, semidioses, héroes y hombres que constituyen la herencia de los pueblos mediterráneos: herencias asiáticas y prehelénicas que se incrustaron en Grecia sin que adquirieron toda una perdurabilidad de forma, de concepción y hasta de idea. Al lado de la costumbre sagrada de la prostitución, procedente de Babilonia, Sumeria, Jerusalén o Menfis, se encuentra el contraste del culto a la virginidad, también nacido en Oriente. El padre adquiere el derecho a vender su hija, si no es pura. La pérdida de la virginidad es una forma latente de muerte, de aquí la leyenda de Artemisa o Diana, que debía permanecer virgen.

Acteón, yendo un día de caza, sorprendió a la diosa en el baño. Artemisa, ofendida por haber sido desflorada su desnudez, lo metamorfoseó en ciervo y sus ochenta perros lo devoraron. Esto no impidió que la diosa de la Doncellez y la Castidad diese cincuenta hijos a Endimión y otorgase sus favores a Orión y a Pan, aun cuando este último los obtuvo a la fuerza. Tuvo un séquito de sesenta hijas de Océano, y todas las jóvenes que deseaban acompañarla debían hacer voto de castidad. Sus sacerdotisas eran vírgenes y cuando una se casaba, debía dejar su puesto.

La leyenda de Calipso, tan representada en la pintura, cuenta cómo fue seducida por Júpiter y al ser descubierto su desliz, para que no vieran su abultado vientre se negó a ir al baño con sus compañeras; Artemisa la expulsó de su séquito. También de Extremo Oriente llegaron formas míticas concretadas en el fruto de los amores de Hermes y Afrodita, más conocido a partir de Plinio, en su Historia Natural, como el Hermafrodita.



La graciosa leyenda de este personaje y la ninfa Salmacis, relatada por Ovidio, pinta el hermafroditismo como la expresión de una intensidad amorosa en virtud de la cual el amante tiende a infundirse en el cuerpo del amado y luego a identificarse con él, de lo que resulta, incluso somáticamente, una unidad. Hermafrodita es un joven adolescente; llega a un lago cuyas aguas son límpidas hasta el fondo.

Allí vive Salmacis, joven náyade voluptuosa, que se deleita mirándose en el agua, engalanándose con flores y arreglándose primorosamente el velo. Al ver al muchacho se queda admirada y exclama: “Tú, feliz si eres mortal y feliz la mujer que te ha nutrido en su seno, pero mucho más feliz tu amada, si la tienes, y la que será honrada con tu antorcha nupcial, pero si ella no existe aún, yo te llamo; te deseo y quiero compartir contigo mi lecho”

El joven Hermafrodita, que ignoraba el amor, se puso encarnado e inició la fuga; ella, entonces, se alejó para no intimidarlo más; él se desnudó y jugó con las olas, echándose al agua. La ninfa, presa de deseo, lo abraza, oprime los graciosos miembros que se debatían y que, temiéndola por su amor, no la querían; invoca a los dioses: “Criaturas del Cielo, oíd mis votos: Que no pueda este joven separarse de mí, ni yo de él”

Los dioses la escucharon, se apiadaron de su amor y conjuntaron sus cuerpos; ambos crecieron unidos bajo el aguijón del tiempo, como si fueran la rama de un mismo árbol, pero participando de su doble naturaleza. Y así nació Hermafrodita, que en el siglo II a, de J. C. el escultor Policleto representó en un joven hombre-ninfa en actitud ensoñadora. Modelo que fue copiado en serie en Alejandría y adaptado al gusto del tiempo.

El Renacimiento también le puso su golpe de gracia y lo instaló en un voluptuoso almohadón; postura en la que se exhibe al público en el Museo del Louvre, en el de las Termas de Roma y en otras salas. Pero en Grecia no todo fueron leyendas mitológicas. El sexo es algo que formaba parte importantísima en la vida de los griegos, y tal vez por ello el sobrante lo dedicaban a rellenar tantos amores y amoríos de sus dioses. Desde los tiempos homéricos hasta el siglo V a. de J. C. la política de población conoció en Grecia buenos y malos días. La familia llegó a ser el fundamento de la sociedad, pero en la esfera sexual tuvo las mayores variantes imaginables. En la civilización cretense, la mujer disfrutaba de gran libertad; podía frecuentar banquetes, representaciones teatrales y jurídicamente se igualaba al hombre. Los más recientes hallazgos arqueológicos señalan esta historia narrada por Homero como la civilización minoica: un pueblo alegre y feliz que disfrutaba pacíficamente de la vida; sus hombres iban generalmente afeitados y usaban el cabello largo; y las mujeres se pintaban los labios y los ojos, además de lucir complicados peinados. Las pinturas representan a estas mujeres, hermosas y seguras de sí mismas, llevando el pecho al descubierto y luciendo con garbo y orgullo una cintura de avispa. Homero habla de la fecundidad de estos individuos. El matrimonio, lazo de unión de toda la vida social, se hallaba bajo la invocación de la Madre Tierra. Hombres y mujeres acudían a los lugares de adoración -la cumbre de una montaña, un bosquecillo o una gruta, como la caverna de Psychro-, donde sacrificaban animales y depositaban ofrendas. Esto también permitía que lo sexual fuese una necesidad natural satisfecha libremente. Los jóvenes se unían en los campos, sobre la hierba o el trigo recién segado.

La familia evolucionó. Desaparecida la civilización minoica a causa de un terremoto, continúa sobre ella la micénica, a quienes Homero llamó aqueos, La forma de unión más primitiva de esta cultura es la de la esposa aportando una esclava que será la concubina de su futuro marido en el caso de que ella sea estéril. Así, la mujer depende del marido y cuando éste muere, el hijo puede disponer de ella, venderla o devolverla a su antigua casa.

De este período micénico de hombres fogosos, viriles y belicosos, al decir de Homero, que en sus comienzos se unió al floreciente minoico, quedan claras referencias de una exuberante sexualidad. Los guerreros y navegantes, convertidos en héroes de la historia griega, dan buena muestra de ello:

Pero a partir del siglo V las cosas iban a cambiar mucho, Esparta, que disponía de buenas tierras, se encuentra extremadamente pobre; criar un hijo es un verdadero problema, los hermanos comparten una sola mujer y el hambre sigue amenazando a la sociedad y al Estado. Atenas, por el contrario, no impone medidas eugenésicas, y los ciudadanos pobres reciben ayuda del erario público. A mediados de siglo la población se eleva a 200.000 habitantes. Este incesante crecimiento acarreó sus males, aparte de la creciente rivalidad entre estos Estados: los hijos se casaban tarde y las hijas, por consiguiente, encontraban dificultad en casarse. Los varones de familias ricas buscaban compañeras en las capas bajas, y cuando les llegaba el momento de casarse se quedaban con sus amigas. La idea era muy democrática, pero el Estado tuvo que intervenir para lograr el equilibrio de clases. Pericles, el aristócrata de irreprochable reputación, casado a los cuarenta años con dama de alta alcurnia y padre de dos hijos, lanzó la ley: nada de matrimonios entre miembros de diferente clase social. Esto permitió la celebración de matrimonios consanguíneos que excitaban el desmenuzamiento de las fortunas.

Pero Pericles, el gran político de su siglo, tuvo la debilidad de enamorarse de Aspasia de Mileto. Y los poetas griegos, que nos cuentan, al contrario de la arqueología, toda la historia con motivaciones eróticas, nos hablan de Aspasia como de una hetaira conocidísima.

Aspasia era muy bella y espiritual. Se dice que enseñó elocuencia a Pericles y su casa se convirtió en el centro de reunión de los filósofos griegos. Procedía de Mileto y su padre era, por tanto, un simple extranjero. Este hecho impediría que Pericles se casase con ella; era la antítesis de lo que recomendaba la ley. Pero Pericles repudió a su legítima esposa y vivió muchos años con Aspasia, y los nobles ciudadanos y sus esposas los trataron y agasajaron como si no existiese tan anómala situación.



Los poetas, dados a la ocurrencia, atribuyen a Aspasia el motivo de dos guerras. Pericles atacó Samos para vengar a la ciudad de Mileto, patria de su amada hetaira; y Arsitóganes también escribe en los Acarnianos:

Unos jóvenes, excitados por el vino, van a Megara y raptan a la hetaira Simete. Los de Megara, irritados, raptan a dos de las pupilas de Aspasia y, de esta forma, tres prostitutas son la causa de la guerra del Peloponeso.

Pero las verdaderas causas hay que buscarlas en la desmesurada importancia de Atenas, su afán de expansión y la envidia de sus atascados vecinos: Esparta era conservadora y no quería evolucionar, por lo que quiso dar un correctivo a la democrática y ambiciosa Atenas. Todo esto hizo palidecer un poco la estrella de Pericles; sus conciudadanos empezaron a señalar el adulterio de Pericles, y sus dignas mujeres a escandalizarse con Aspasia. Bajo el pretexto de ejercer secretamente el proxenetismo se planteó contra ella una acusación.

Pericles, con lágrimas en los ojos, suplicó a los jueces y logró que fuera sobreseída la causa; pero la sociedad burguesa se había vengado de aquellos que vivían al margen de su moral. La familia venció al sexo, y la casa y el hogar volvieron a ser puros, pero el hombre continuó disponiendo de cuantas hembras quiso y pudo fuera de casa. La posición de la mujer en la democrática Atenas no quedó recluida al hogar, como podría suponerse. Llevaba una vida retirada, pero consciente de su rango. Acudía a las representaciones de teatro en Dionisios; mandaba a sus servidores a comprar las cosas, y gozaba del respeto y la libertad, aunque no siempre del marido, quien a consecuencia de sus uniones extraconyugales no solía ser un amante ardiente.

Las mujeres casadas no podían asistir a los Juegos Olímpicos, y no porque los atletas saliesen completamente desnudos -las chicas solteras los presenciaban-, sino porque resultaban fiestas populares en la que todos se daban a la juerga desenfrenada. Además, los Juegos pasaban por Corinto, la ciudad de los placeres extraconyugales. En contraposición, no se miraba mal que las mujeres echasen un vistazo al carnaval de Dionisios, centrado en el culto fálico; y en septiembre, hombres y mujeres acudían a los misterios de Eleusis, que tras los diversos ritos desembocaban en noches de orgiásticas danzas y diversiones.

La guerra entre Esparta y Atenas lleva a los hombres al combate, las mujeres se quedan solas y muchos matrimonios naufragan en el adulterio. Eurípides, el poeta de moda, se pone a defender a las pobres y calumniadas mujeres. Los hombres, dice, tienen el mérito de arriesgar su vida por la patria, pero dar a luz es mucho más duro y cruel que ir tres veces al combate. Aristófanes, en su Lysistrata, enseña a los atenienses lo que puede ocurrir si las mujeres se rebelan y cierran las puertas de sus alcobas a los maridos con permiso, para obligarles a hacer la paz.

Pero es Hipócrates el primero que esboza un cuadro clínico de la «histeria» de la mujer. El mal, sin embargo, tenía raíces más profundas. Se vio al terminarse la guerra: las mujeres seguían apasionándose por los hombres, pero los atenienses, derrotados, ya se habían acostumbrado a dos formas de sexualidad, la prostitución y el homosexualismo. La prostitución tomó auge y preponderancia inusitada en Grecia después de que las civilizaciones antiguas aprovecharon la esclavitud como válvula de escape para su sexología. Aquí nació el mito tan explotado actualmente de la mujer-objeto o el sexo-objeto. A caballo de esto y la cortesana sagrada, surge la hetaira, la mujer que hace de la práctica del amor un arte. Incluso escriben sus tratados como el Artyanassa, vieja servidora de Helena, el de Filenis de Samos y los de Elefantis, cuyos libros sabios se alineaban en el dormitorio de Tiberio, según cita Suetonio, «para que cada figurante siempre encontrase el modelo de posturas que debía ejecutar»

En el siglo iv a. de J. C., las hetairas hicieron tanto ruido al lado de los filósofos, políticos y poetas, que se diría que ninguna otra mujer ocupase los ocios de los griegos. Friné, la inmortalizada en el mármol por Praxíteles para la estatua de Afrodita, fue una de ellas. Al parecer nació en Tespia, Beocia, y en sus primeros años se dedicó a cuidar cabras. Como era hermosa, inteligente y sin escrúpulos, reunió una pequeña fortuna y se trasladó a Atenas, donde deslumbró a la par que escandalizó a los griegos.

Friné se hizo célebre en seguida gracias a idear un espectáculo que puede ser el antecedente más remoto de las actuales sesiones de strip-tease. Cuando se celebraban las fiestas de Neptuno se situaba en lo más alto del templo.

Allí, ante todo un pueblo ávido y excitado, permanecía un instante completamente inmóvil; luego, muy lentamente, bajaba la escalinata, despojándose, prenda a prenda, de las escasas ropas que la cubrían. Una vez completamente desnuda, corría hacia la playa, se sumergía en el mar y surgía de las aguas como nueva Afrodita recogida por las Horas.

Pasó a la historia por la defensa que de ella hizo Hipérides. Fue acusada por Eutias, un galán desdeñado por ella, de haber hecho una sacrílega parodia de los misterios de la diosa Demeter. Este delito equivalía a la muerte, pero Hipérides pidió a los jueces que se dignasen contemplar a la acusada: “Comprenderíais ¡OH, jueces! Que una belleza tan sobrehumana no puede ser impía. El tribunal aceptó y Friné apareció ante los jueces vistiendo una liviana y transparente túnica. Se dice que Hipérides rasgó la túnica que cubría a la hetaira y exclamó: «¡ Ved! ¿No os dolería lanzar a la muerte a la misma diosa Afrodita?» Y los jueces, después de contemplarla, «se sintieron temerosos ante la deidad y no se atrevieron a dar muerte a la sacerdotisa de Afrodita».

Otra famosa hetaira, capricho de Demóstenes, amante de Alcibíades y de Aristipo, discípulo de Sócrates, fue Lais de Corinto. Se dice que era huérfana, que un comerciante la recogió a los pocos meses de edad y la mandaba cada día a vender coronas de flores ante el templo de la diosa Hera. A los diez años, la vio ante el templo el escultor Apeles quien la tomó de modelo para una estatua de Afrodita. Luego la llevó a Atenas en donde Lais se hizo famosa al ser aceptada en las alcobas más importantes cuando sólo tenía dieciséis años. Sintió deseos de regresar a Corinto, y así lo hizo.

Nada más llegar, como correspondía a su condición de hetaira, fue a ofrendar una corona de flores a Afrodita. Aquel día el templo estaba lleno de prostitutas rogando a la diosa que alejara la guerra que amenazaba la ciudad. Los cronistas afirman que cuando Lais entró en el templo, todas las cortesanas le abrieron paso, impresionadas por su belleza. Una vez depositada la corona de flores a los pies de Afrodita, la hetaira se despojó de la túnica que la cubría y también la ofrendó. Entonces los reunidos pudieron ver a una mujer tan fascinante que, entusiasmados, se la llevaron a hombros.

Lais se convirtió en la reina de las hetairas de Corinto. Miles de adoradores la asediaban, y ella escogió a un viudo muy rico y bastante viejo, que prometió hacerla su heredera. Las lecciones que había recibido de la famosa Aspasia la ayudaron a llevarlo a la tumba, y pronto quedó viuda, joven y con una de las más grandes fortunas de Grecia. Esto le permitió fundar un «Jardín de Elocuencia y Arte de Amor» en Corinto, del cual los griegos decían: «Atenas puede vanagloriarse del Partenón y Corinto del jardín de Lais».

En él se celebraban las más fastuosas reuniones, y se paseaba Platón instruyéndola en los secretos de la filosofía. Epícrates señala que la vejez de Lais, después de su gran fama, fue trágica: «Detenía al primero que pasaba para beber con él. Una estera, una moneda de tres óbolos ya son una fortuna para ella: jóvenes, viejos, libres y esclavos, todos pueden obtener sus favores. Lais tiende la mano por un óbolo».

Las hetairas tienen fama de haber conquistado a los hombres por su espíritu más que por sus encantos físicos; pero es indudable que estas mujeres constituían una auténtica excepción; la generalidad actuaba y vivía como las prostitutas de todo el mundo. La gran masa de los hombres griegos no buscaban en ellas más que la satisfacción carnal de sus apetitos. Por eso, además de esta elite, había una prostitución para la clase media que se desarrollaba en lugares de placer, algo por el estilo a un hotel y un restaurante, en donde las bailarinas, las tocadoras de flauta y las acróbatas daban toda clase de placer a los hombres.

Otra prostitución para las clases más bajas se desarrollaba en burdeles especializados; y los de peor fama del mundo se encontraban en el barrio bajo y las calles del Pireo. Sólo Corinto, cuyo culto a Afrodita se asociaba con la explotación de un burdel, ganó en fama al inframundo prostibulario de Atenas. Estrabón, que vivió en tiempos del emperador Augusto, pretende que en el templo de Afrodita ejercían su oficio más de un millar de prostitutas.

El otro aspecto de la sexualidad griega se centró en la homosexualidad. Los hombres adultos tenían el derecho a prostituirse, y si su cliente era extranjero, se podían alquilar en calidad de mancebos por un buen salario.

La homosexualidad masculina estaba muy extendida en la antigüedad por todos los países del Mediterráneo, pero la razón de que adquiriese tal carta de naturaleza en Grecia es un enigma fisiológico y psicológico. La vida sexual debió de ser la consecuencia de una violencia, escondida bajo el manto de la educación y suavizada por las ventajas de las comodidades materiales. Sus inicios aparecen en los fines del siglo VII a. de C. y con unas características inconstantes se desarrolla en tres períodos conocidos y bien definidos: un período presocrático y poético con Píndaro, Teoñis y Solón incluido; un período filosófico con Sócrates y Platón; y un tercer período postaristotélico, donde la gran filosofía de los siglos v y iv a, de J. C, se mezclan con la poesía decadente y la novela.

Los hijos de Pisístrato, Harmodios y Aristogiton, matadores del tirano y sus amigos, constituían una pareja de amantes. El propio Solón, hombre de valía, se manifestaba partidario del amor entre hombres. Según Plutarco cantó el amor a los muchachos de la siguiente forma: “Amarás a los muchachos hasta que un pelo escaso les cubra la barba. Hasta entonces gustarás de su dulce aliento y sus muslos”
Solón, que fue amante de Pisístrato y que cantó los rostros imberbes, estableció leyes para proteger a la juventud contra la corrupción que amenazaba por todas partes. Algunos textos condenan la homosexualidad practicada entre hombres libres y esclavos; y otros inducen a los hombres maduros a alejarse de los lugares en que se desnudan los jóvenes atletas. Cien años más tarde, dos hombres de Estado, el virtuoso Arístides y el valiente Temístocles aparecen disputando el amor del joven y bello Stesileo.

En la homosexualidad griega hay que distinguir dos tipos: el militar y el pedagógico. En el primero se trata de la erotización de una camaradería entre jóvenes de edad parecida; en el segundo, hay una relación de maestro a discípulo, cuya repercusión sobre el pensamiento y las costumbres ha sido más importante.
Desde Alejandro hasta nuestros días, pasando por Julio César y otros famosos nombres de la Historia, la homosexualidad se ha refugiado y ha reinado en la milicia. Esto no quiere decir que grandes jefes hayan dejado de ser buenos esposos y excelentes padres, lo cual lleva a suponer que a menudo sólo es una homosexualidad de compensación, debida a una vida alejada de las mujeres, o a una ambivalencia cuya genitalidad desbordante no repara en la clase de objeto que la satisface.

Los filósofos griegos cantaron e idealizaron el tema de los amores guerreros, y bajo este aspecto han presentado hechos que son difíciles de aceptar en una lógica de actuación, como afirmar que un ejército de amantes y amados, de erastas y erómenos, resulta invencible; o que el amado, caído en el suelo por el golpe enemigo, ruegue a su adversario que le permita volverse antes de recibir la muerte, para que el amante no vea el ultraje de la herida.

Sucede que los filósofos, como los políticos, y en general esa reducida y distinguida clase que dio pie al florecimiento descarado de la pederastia, la formaban hombres. Estos hombres habían relegado a sus esposas al gineceo y no las dejaban participar en las fiestas públicas ni privadas. La esposa educa a los hijos pequeños, pero luego le son arrebatados para confiarlos a pedagogos.

Esto respecto a Atenas; en Esparta, el encuadramiento y formación militar de los muchachos aún aumenta más la separación de madre e hijo, y sólo deja aquélla como una máquina de hacer soldados. Los matrimonios griegos eran tibios. Los maridos se aburrían en sus casas y no les importaba que sus mujeres lo supiesen.

Ellas, que iban al matrimonio como cándidas e infelices palomas -muchas se casaban antes de los 15 años-, se volvían ariscas, desagradables y venenosas. La antigua literatura está llena de quejas sobre las esposas insoportables. Hesiodo la considera un castigo impuesto al hombre por robar el fuego sagrado, y la relega a la categoría de animal de trabajo.

Demóstenes, que no desdeñaba el amor a los muchachos, decía: «Tenemos cortesanas para el placer, concubinas para que nos cuiden y esposas para que nos den hijos legítimos». Aristóteles también proclamó la inferioridad de la mujer desde el punto de vista biológico. Y Sócrates, que tenía una esposa como Itantipa, escapaba de casa y pasaba las noches con sus alumnos. Así, pues, los hombres forman sus clanes, y todas las actividades de los atenienses se llevan a cabo en círculos educativos, en gimnasios, en círculos políticos, en reuniones filosóficas y literarias, y en banquetes.

Cierto que en ellos había mujeres, pero no eran sus esposas: sólo cortesanas, bailarinas, tocadoras de flauta y de crótalos. Vistas las cosas de ese modo, se comprende que en el mismo momento histórico adquirieran preponderancia las hetairas por un lado, la homosexualidad masculina por otro, y el tribadismo o las lesbianas en tercer renglón. Sócrates no escribió ningún libro. Sin embargo, uno de sus alumnos aventajados, Platón, lo inmortalizó al copiar o transcribir el nuevo estilo de sus discursos filosóficos.

Platón, un artista de insuperable talento, fue un homosexual reconocido; recomendaba la abstención camal, pero se sabe que Aster, Dionisio, Fedro y Alepsis fueron amados suyos. Sin embargo, de Sócrates, de quien se dice que fue amado de Arquelao, ninguno de sus contemporáneos le acusa de practicar la pederastia carnal. Es más, Platón, en Cármides, cuenta que para hacer sitio al joven en el banco del gimnasio, Sócrates empuja a todos y consigue que Carmides se ponga a su lado, luego le aparta el himatior y lo que descubre le excita muchísimo: «Estaba ardiendo; no sabía lo que me hacía».

Y Sócrates, tan ocupado en las cosas del alma, se siente dominado por el cuerpo de Carmides, pero, con esos cambios tan bruscos en la ironía socrática, el incidente sólo le sirve para lanzarse a considerar el tema de la sabiduría. Lo cual acude a apoyar la imagen que de él ofrece Jenofonte en El banquete: Sócrates acepta en su lecho a Alcibíades, le gusta notar su emoción, pero no le da nada, y Alcibíades expresa su decepción diciendo: “Sabedlo todos ¡Por los dioses y por las diosas! Después de haber pasado toda la noche a su lado, me levanté como si hubiera dormido con mi padre o con mi hermano mayor.

El Banquete, de Platón, que por su importancia filosófica eclipsó el de Jenofonte, ha alcanzado la reputación de ser la apología del amor puro, del amor que renuncia a los goces sexuales; por esta razón nació la expresión de «amor platónico» que, por obra y gracia de algún misterio, se ha ido tergiversando hasta casi representar el ridículo. Platón, cuando habla del amor por boca de Paüsanias, hace una diferencia clara y precisa.

Existe un amor «celeste» puesto bajo la hija de Uranos, y otro vulgar, Pandemo, hija de Zeus y Dione. El amor de Afrodita Pandemo es verdaderamente vulgar y carece de regias; es el amor con que aman los hombres vulgares.

El amor de esas gentes se dirige tanto a las mujeres colmo a los muchachos, al cuerpo de aquellos a quienes aman y no a sus almas, y por último a los más necios que puedan encontrar, porque no se fijan más que en la posesión y no se inquietan por la honestidad; así les sucede actuar sin discernimiento, tanto si está bien como si está mal; porque tal amor procede de la diosa que es Trucho más joven de las dos y que tiene su origen en la mujer y el hombre.

El otro, por el contrario, es el de la Afrodita Urania que no procede más que del sexo masculino, y este amor es el de los muchachos, quien es la más vieja y desconoce la violencia. Por eso a los que el amor celeste inspira, ponen su ternura en el sexo masculino, naturalmente más fuerte e inteligente; e incluso, entre ellos, se puede reconocer a los que impulsa este amor en los que sólo aman a los que aún son muchachos y empiezan a tener entendimiento, lo que sucede en la época de la pubertad.

Los hechos revelan que el amor por los adolescentes era el más extendido de la homosexualidad. Los hombres sostenían verdaderas relaciones con jóvenes de 13 a 17 años; con el pretexto de educar a la juventud, muchos consiguieron que los adolescentes cayesen en sus redes. La esperanza de satisfacer la libido sensual predominaba sobre el desinterés de la amistad, aun cuando tal comportamiento resultase casi lícito y nada censurable al considerarlo como una atracción desinteresada y espiritual del hombre hacia el joven, y viceversa. Cuando un hombre honrado, enamorado del alma de un joven, aspira a hacer de él un amigo sin mácula y a vivir con él, lo elogia y ve en esa amistad la más hermosa manera de educar a un joven.

Pero si alguno parecía estar enamorado solamente del cuerpo, lo declaraba infame y por ello no tenían los amantes menor retención en su trato con los muchachos que los padres con sus hijos y los hermanos con sus hermanos. Esto muestra la gran ambigüedad que existía en todo lo concerniente al amor en Grecia. Se reconoce la legitimidad de un amor casto entre muchachos; y hubo parejas célebres y altamente admiradas. Píndaro fue uno de los que más se acercó a esta clase de amor.

Sin embargo, hay que desembocar en las palabras de Marrou al pensar que el amor prudente autorizaba besos, tocamientos y cosas más precisas. No es necesario tener una concepción jansenista de la naturaleza para prever que estas frágiles barreras no debían resistir mucho al desbordamiento de la concupiscencia carnal. Por eso, junto a estas relaciones de nivel elevado, existían otras más ínfimas en las que no podían ocultarse los instintos sexuales, y en las que el deseo impulsaba a los hombres tras de los jóvenes.

Por eso, a despecho de las leyes, varones prostituidos ofrecían sus servicios con la ayuda de intermediarios. En Atenas y en otras ciudades y puertos, existían burdeles con jóvenes. El hermoso adolescente Fedon de Elis fue vendido a un burdel después de ser hecho prisionero, y Sócrates pagó la suma requerida para libertarlo.

Una de las mayores singularidades de la historia de la filosofía radica en que el interlocutor del sabio, en su incomparable diálogo sobre la inmortalidad del alma, es un joven prostituido. La indulgencia de los griegos por la pederastia se extendía igualmente al capítulo femenino, cuando lo espiritual aparecía en primer plano de las relaciones.

En los principios del lirismo griego aparece la figura trágica de Safo, nacida en Eresos, en la isla de Lesbos, La «décima musa», fue para los griegos un milagro apenas comprensible. Iniciadora de un círculo de muchachas que, consagradas al servicio de las musas, se preparaban para su ulterior misión de mujeres, se convirtió en la alegoría y símbolo de la homosexualidad femenina, en el safismo, o amor lesbiano.

Muchas jóvenes, al parecer, tomaron rumbo equivocado en su modesta Academia. La propia Safo acabó enamorándose de una de sus alumnas, pero su amor no fue correspondido, como tampoco lo fue su amor por su amigo místico Faon.

Desesperada por tanto fracaso, se arrojó al mar. Mientras vivió Safo, el lesbianismo se puso de moda y ofreció a los amantes de la comedia y la burla abundantes motivos de diversión. Pero una vez muerta no se volvió a oír hablar en Lesbos ni en el resto del territorio griego de notables casos de homosexualidad femenina. A las mujeres que se entregaban a tales juegos se les daba el nombre de tríbadas (del griego tribo, frotar), pero Luciano, el poeta griego de la época romana, las calificó de lesbianas por vez primera, y luego Marcial y Juvenal se encargaron de detallar estos amores lesbianos, de mujeres que no querían saber nada de los hombres.



Fuente original del ensayo

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