Caracas del caos, conozcan a Pedro Alejandro Lava Socorro



Un profesor de derecho de la Uinversidad Santa María, se ensaña en plena clase contra los homosexuales.

Minerva González, nos envía un video grabado rústicamente en una de sus clases, donde este "distinguido" profesor comienza a discriminar de manera violenta e insultante a los homosexuales.

El profesor de derecho, de nombre Pedro Alejandro Lava Socorro, tiene serios problemas de aceptación y respeto, al afirmar que es condenable que una persona “utilice sus órganos sexuales para algo que no es natural”.

“Para ser un profesor universitario, debería aprender algo de historia” nos escribe Minerva, haciendo referencia a las palabras del discriminador, quien asegura que los romanos odiaban a los griegos por ser homosexuales.

Habría que cuestionarse ahora antes de tomar una clase con este señor, porque definitivamente “el ano está hecho para defecar”.

Fuente: http://elquenosabe.tumblr.com/

El Faisán

Dijo sus secretos el faisán de oro: -
En el gabinete mi blanco tesoro,
De sus claras risas el divino coro.

Las bellas figuras de los gobelinos,
Los cristales llenos de aromados vinos,
Las rosas francesas en los vasos chinos.

(Las rosas francesas, porque fué allá en Francia
Donde en el retiro de la dulce estancia
Esas frescas rosas dieron su fragancia.)

La cena esperaba. Quitadas las vendas,
Iban mil amores de flechas tremendas
En aquella noche de Carnestolendas.

La careta negra se quitó la niña,
Y tras el preludio de una alegre riña
Apuró mi boca vino de su viña.

Vino de la viña de la boca loca,
Que hace arder el beso, que el mordisco invoca,
¡Oh los blancos dientes de la loca boca!

En su boca ardiente yo bebí los vinos,
Y pinzas rosadas, sus dedos divinos,
Me dieron las fresas y los langostinos.

Yo la vestimenta de Pierrot tenía,
Y aunque me alegraba y aunque me reía,
Moraba en mi alma la melancolía.

La carnavalesca noche luminosa
Dió á mi triste espíritu la mujer hermosa,
Sus ojos de fuego, sus labios de rosa.

Y en el gabinete del café galante
Ella se encontraba con su nuevo amante,
Peregrino pálido de un país distante.

Llegaban los ecos de vagos cantares;
Y se despedían de sus azahares
Miles de purezas en los bulevares.

Y cuando el champaña me cantó su canto,
Por una ventana ví que un negro manto
De nube, de Febo cubría el encanto.

Y dije á la amada de un día: -¿No viste
De pronto ponerse la noche tan triste?
¿Acaso la Reina de luz ya no existe?

Ella me miraba. Y el faisán cubierto de plumas de oro:
. . . . . . . . . . -« Pierrot ! ten por cierto
Que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!"

by Ruben Dario

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