Quiero porque no quiero...

Sí, parece un parafraseo de la famosa frase de Santa Teresita de Ávila, quién con devoción quería encontrar la muerte para estar más cerca de su verdadero amor, Jesús. Pero esta no es una entrada religiosa, puede que tenga que ver con poesía, aunque la vida se decante y termine, muchas veces, siendo poética. Se trata de esa visión futura de estar y no estar... de querer o no querer irme de mi hermosa patria, especialmente de mi hermosamente caótica Caracas. Y es que, viéndolo de cierta manera, llegando casi al tercer piso me doy cuenta de que el poder adquisitivo es cosa del pasado. Comprar un apartamento, un carro... realmente no lo sé. No es fácil, el bolívar se devalúa con una fiera rapidez, los tres churupos que tienes en el banco se transforman en nada. Y eso me desespera. El trabajo no es suficiente para subsistir a pesar de que yo, particularmente, cuento con el apoyo familiar.

Veo amigos que dejan el sueldito en el pago de una habitación... sin derecho a nada, tratados mal por una especie de "Sr. Terrateniente" que tiene a un sinfín de estudiantes o jóvenes emprendedores viviendo en un mismo apartamento, cobrándoles hasta lo más mínimo. Una pana, recuerdo bien, alquilaba "una parte de la sala" y recuerdo que eran casi, casi dos millones de bolívares de los viejos, de los nuevos dos mil lucrecias.

Entonces tomo un volante que me dan en la calle "Viva en USA, viva en España, viva en Australia, viva, váyase, lárguese" es un constante bombardeo. Y la cosa no termina allí, te das cuenta que el 70% de tus panas se fueron y, aparentemente, les va mejor. Y digo aparente porque eso es lo que le gusta a la gente, aparentar que sus vidas son perfectas igualito que un poco de ridículas amigas del colegio que tengo en Facebook. Pura apariencia, les da miedo decir que están pasando trabajo, como si esa cuestión fuese algo por lo que deben apenarse. Entonces bueno, una cosa es lo que te dicen, otra la que ves y otra la que piensas... y viene el "quiero porque no quiero" y retomamos a Santa Teresita y su canto (o más bien petición?) del famoso "muero porque no muero" y mientras ella rezaba y levitaba inmersa en sus peticiones, en ese fervor del amor a Cristo que yo nunca entenderé, se me cuelan las ideas de imaginarme en otra ciudad, en otro país y haciendo lo que me gusta hacer también. El rollo es que aquí, en mi ciudad, hago lo que me gusta y soy sumamente feliz pero pensando en el futuro, en tener algo, un techo o cualquier bien material que asegure una vejez, ahí, ahí... comienza el rollo.

No voy a enumerar los males de mi ciudad, cualquier caraqueño sabe como es la vaina pero es muy fregado todo lo que les comento más la inseguridad. Lo otro es esa cuestión de ser inmigrante... no es lo mismo un italiano que llega a Venezuela que un venezolano que llega a cualquier otro sitio. Veo mucho racismo y desprecio en el mundo y yo amo mi país, no estoy muy dispuesta a aguantarme a cualquier otro nacionalista que tenga tintes racistas y me quiera molestar con eso. Aquí, aunque no lo crean, le echamos broma a los inmigrantes, no de la manera horrible que lo hacen los gringos que te insultan, te llaman "beaner" o "refugiado" pero igualito se les echa vaina y no sé... "quiero porque no quiero".

Lo otro, que es inevitable, es el dinero. Para irse hay que tener real y punto, por lo menos hasta que te consigas un empleo decente. Y es que yo, lamentablemente mis panas, no voy a salir de este maravilloso país con todos los problemas que tiene y blah, blah... a ir a limpiarle y a servirle a otra gente. Quizá algunos entiendan la idea, quizá otros no... no es irse y llegar y todo facilito porque estamos claros que las cosas no son así pero tampoco es llegar a esclavizarse por emigrar. Y eso sí, nada de nada con eso de ilegal, eso no va conmigo ni será una opción y no quiero irme para sentir que "vivo sin vivir en mi".

No tienen idea de cuánta similitud puede existir en la historia de emigrar y en la elegía de Santa Teresita, en la entrega, en la espera. La literatura, siempre maravillosa, tiene sus extrañas manera de expiarse y de penetrar en nuestra vida, de jugar con esas circunstancias cotidianas. La literatura que expresan los místicos, que muchas veces se convierten en santos, es una de las mejores y más vastas del mundo de las letras. Para que no se distraigan buscando el poema de Santa Teresita, se los incrusto en esta entrada de blog. !Vaya, qué sabroso es ese verbo inscrustar cuando hablas de místicos católicos, cruces y poesía! Crucificar, incrustar, clavar y sangrar... ¡oh my God!


Respecto al tema de emigrar, pues por eso estoy buscando programas, programas de estudio, visas de trabajo que incluyan tu profesión, que midan el grado de inglés (en el caso de los países angloparlantes) y bueno, oportunidades de empleo, etc... seguiré en el camino, viendo las opciones y debatiéndome en el quiero y no quiero o, mejor dicho, quiero pero me da miedo. Santa Teresita no le temía a la muerte, ¿así que pez al agua o qué? Será entrevistar y armar un dossier junto a mis conocidos amigos que emigraron, a ver qué sale y qué opciones existen por allí.

Al final terminamos entrelazando la religión, la poesía y la quimera de emigrar

A.E

Intento fallido

3/ene/2000

Miedo e intriga
nacen de la semitransparente luz
por los surcos insipientes
que no supe acaudalar.

Noches calidas se extrañan
cuando se pierden de la realidad
disgregando la quimera
de mi única verdad,
que se esconde, que huye
que simplemente me teme.

Razón no existe alguna
de querer volar,
ya que cayendo en el recuerdo
sin alas hasta se puede lograr,
indiscutible situación
se sale de cauce
mas el río de su presencia
hasta ahoga mi ser.

Tan solo al enfrentarlo
el inseguro proverbio de la palabra
cae y como fragil virtud todo falla
reintegrandose a un principio sin final,
languidecemos eternamente en un solo dar.

Sin pretención
la intención corta se queda
para que así el tiempo
los errores...
termine de borrar.

Pornografía

Cuerpos de mujeres desnudos,
Eros en Venus, Venus en Eros,
se pierden entre mis manos...
se mecen en mis piernas
y les siento transpirar...
la perfección existe: mujer

Beatriz Eugenia

B ella madre de mis hermanas
E strella y luz de luna
A lma única de un hogar
T emeraria y esplendida
R azón de un sueño...
I ndependiente, joven y fugaz
Z umbido de sentimientos transparentes

A ti, Beatriz, a tu salud... la Beatrice,
amante y protagonista de las historias literarias

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