Saltarello: Para un ángel en el cielo

A tía Gisela Escobar...

Cantándole a Mnemosyne, recuerdo aquella tarde mientras evoco la tristeza y al poder de la injusticia. Las preguntas quedan en el aire cual flamante misterio roto de una verdad insolente y del sofocante nudo que se me hace en la garganta, se me llena el alma de simple literatura que siquiera es suficiente para expiar tanto dolor... y es el olor de ese mediodía, el recuerdo musa del sol en mi frente y las lagrimas corriendo, soportando con rabia y arrepentimiento, tratando de aceptar la realidad. Yo nunca pude serte franca o nunca supe cuando, tanto tiempo que perdí sin saberlo... pero tanto que aprendí sufriendo el padecer de otros, viviéndolo inesperadamente. ¿Qué puedo decirte si me oyes? Gracias, gracias por haber existido tanto tiempo a mi lado aunque poco hayamos compartido, si hubiese sabido... si me hubiese entrometido más a tiempo, si me hubiese despedido dándote las gracias por las tardes que me regalaste, por las veces que llorando un despecho me escuchaste y por los consejos y criticas tan acertadas, tenías razón en todo. Y tantas preguntas, tantas dudas que se ahogaran en el tiempo y perduraran eternamente en el recuerdo... en vida me enseñaste el valor de enfrentarse a la muerte y dentro de la misma muerte modificaste mis filosofías más íntimas y propias... gracias. Hoy te escribo estas pequeñas líneas que no llenan el vacío de tu inesperada partida pero son un canto al ángel que fuiste en la tierra, te llevo en el pensamiento con dolor, respeto y mucho amor. Evoco a Cronos para que a su paso se lleve este dolor y deje tu memoria intacta en la mirada de tu hijo, perpetua en la esperanza de verte donde quiera que estés.

09-Octubre-2002

No hay comentarios:

Popular Posts

Blog Archive