Ítaca

Odiseo llegó a Ítaca, limpió lo que era suyo de la impertinencia y liberó a Penélope de la espera. Honra pues al hombre y su valor ante la llegada a casa y encontrar a estos pretendientes que le irrespetaban su hogar y su memoria. Sólo fue la llama de Odiseo el amor de su esposa. Arco y flecha en mano ante en la matanza de los pretendientes. Odorico Ramón Gonzáles, Sobre Odiseo y su llegada.


Sin pensarlo dos veces me miré al espejo
tratando de buscar una razón...
encontré miles para continuar
aunque perplejo estuviera mi corazón.

Tomé la espada y jugué la única carta que tenía
no había más opción
es el todo o es nada...
es lanzarse al agua con valentía.

Y fui a la guerra,
de tu lado, en tu bando...
contigo como bandera
y escudada en los sueños y el amor.

Cual Ulises buscando llegar a casa
mientras Pénelope teje y desteje...
todo frente a la cara de los pretendientes
que no respetan la espera
que son egoistas, cazadores de quimeras.

Espada en mano, fuerza y entrega
Ulises se abre camino frente a la mar
va en marcha, a casa, donde el amor espera
dejando los sínsabores atrás.

Todos supimos sobre la llegada,
el fuego que alzó el amor en casa...
que con el arco y la flecha
lavó las culpas y las desgracias.

¿Cómo es posible?


Sueños a distancia que se han conjugado en fuerza de realidad, encuentros fortuitos de dos cómplices donde sólo ellos se pueden comprender. Cuentos de hadas, de reyes y de reinas… una princesa que espera en un altar de flores amarillas, mientras el príncipe lucha las batallas del corazón y el tiempo, injusto enemigo que carcome con tentación.

¿Cómo fue posible? No lo sé…
Aventuras, quimeras realizadas en baños de carmín entre la búsqueda y el reencuentro. Una muda de piel que marca el alma, un camino de un estado inocente a una pasión ya sideral. El pájaro azul que quiere volar del nido, el nido que quiere que el pájaro vuele. Los sueños, los amores… el físico y la ausencia de la no presencia. Mentiras, patrañas… nos llevamos en nuestras pupilas, en el aire, en el alma.

¿Cómo fue posible? No lo sé…
Y las noches frente al mar eléctrico, la arena blanca y lisa que acarició nuestro encuentro. La espera, cual Penélope, que llegaras volando entre las nubes. Se hizo de noche hasta que un beso fundió toda la angustia. El amor fue protagonista de nuestra historia en el medio de unas tierras llenas de mitos, misterios y memoria eterna. Rodaron cabezas al paso de los príncipes guerreros y fuimos a la guerra del amor tú y yo.

¿Cómo fue posible? No lo sé…
No sé en qué estabas pensando, pero sé bien en lo que no estabas. No pensabas en las noches en la ciudad ajena, donde nuestros cuerpos se fundieron en uno ante ese vitral que fue testigo, entre enormes edificios, de la pasión desbocada. Y dentro de las torres de ese castillo aún versa, todo aquello que sucedió sobre la alfombra persa... que nos vio vivir las mil y una noches.

¿Cómo fue posible? No lo sé…
Que la envidia tocara a nuestra puerta. Demasiada luz reunida por dos astros que se apoderan del firmamento cual sol y luna, tenían que tentar por maldad efímera pero más pudo la fuerza de ese amor. Yo quiero ser también ese ardor, que quema tu corazón… el que fui al principio, que soy ahora y el que seré para siempre. El tiempo que cura las heridas, el tiempo que juega a nuestro favor.

¿Cómo es posible? Sólo amándonos como tú y yo.

Popular Posts