Pez de poesía

De Dios bestia.

Conservo un altar doméstico. 

Me encariño con la bestia 

hasta predecir la aparición de la ponzoña. 

Criadero de larvas 

Sacudes tu cola alentándome 

Con mandíbulas, 

prensas la confianza de mi parásita postura. 

Saturada, escarbo dentro del pelaje 

Saciada de espíritu preguntando al espacio 

A qué animal pertenezco 

Se sacude.

~~~

Jaula vespertina

Desciendo por esta válvula giratoria 

que traga y proyecta luz a distancia. 

Contagio de pesadumbre este lánguido túnel que surca mi aliento,
burbujea así la aurora enmarcada.

Postrada sobre el tubo agito espalda y plumas,
lucha versada, inverosímil y caótica,
conciencia que llama y llamea opulenta de fe.

Mañana despediré a mi crío de ojos nublados
el beso biforme de ambos reflejos fungirá un ardor, sublime, nocturno, divorciado.

Cálida biblioteca enmarca mi nido,
el mutismo
y la hora precisa de opacarme.


Caneo Arguinzones Herrera (1987-2014)


Pez querida, amiga y poeta... estrella en el cielo, vacío que no se llena con nada

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